
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Hay señales que una sociedad no debería ignorar. Cuando se pierde el respeto por los demás, cuando la vida humana comienza a tener poco valor, cuando la violencia se convierte en una respuesta cotidiana y cuando el dinero ocupa el lugar que antes correspondía a los principios, la convivencia comienza a deteriorarse peligrosamente.
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