
Por Luis Ramón López
SANTO DOMINGO.-En medio del dolor, la destrucción y la incertidumbre que dejaron los dos poderosos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que estremecieron el centro y norte de Venezuela, la solidaridad internacional ha comenzado a convertirse en un rayo de esperanza para miles de familias afectadas por una de las peores catástrofes naturales registradas en el país en más de un siglo.
Sigue leyendo






