
Por Luis Ramón López

MOCA, Espaillat.-La democracia no se mide únicamente por la celebración periódica de elecciones. Su verdadera fortaleza se refleja en la capacidad de los gobiernos para escuchar a la ciudadanía, respetar los derechos fundamentales, garantizar la libertad de expresión y mantener abiertos los canales de participación social.
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