
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Para los mocanos y el país, el 26 de julio, no es solo un día en el calendario, es el símbolo de su valentía. Visitar el Museo 26 de Julio y su plazoleta homónima es realizar un viaje sensorial y educativo al corazón de uno de los episodios más determinantes de la historia dominicana, el fin de la dictadura de Ulises Heureaux, «Lilís».
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