
Por Luis Ramón López
MOCA.- Este municipio cabecera de la provincia Espaillat, que una vez fue la envidia de los demás municipios del país, por su limpieza, orden, seguridad y ornamentación, hoy la conservación de las aceras, contenes y otros servicios, son historias que duemen en el baúl de los recuerdos.
Una parte de las aceras de la ciudad están ocupadas por tallares de mecánicas de motores, llenas de desperdicios como aceite, pequeñas piezas y mugre y la otra gran parte, su uso es a media, ya que el ciudadano común o peatón corre el riesgo de recibir una caída, debido a su malas condiciones.
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