
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Hubo una época en que vestir con elegancia era todo un arte y Moca tuvo un establecimiento que representó esa cultura del buen vestir; La Última Moda, una reconocida tienda y sastrería que dejó huellas en la memoria de varias generaciones de mocanos.
Ubicada en la calle Córdoba, entre las calles Presidente Vásquez y Tunti Cáceres, a mano derecha bajando, La Última Moda, se convirtió en un referente de la alta costura masculina. Su nombre evocaba distinción, elegancia y una categoría que la hacía sobresalir entre los comercios de aquellos tiempos.
En sus espacios se exhibían y comercializaban sombreros de alta gama, importados para caballeros, así como finos trajes de vestir y otras prendas destinadas a los hombres que apreciaban la elegancia y la buena presentación personal.
La tienda, propiedad del distinguido munícipe don Miguel Grullón, quien junto a su esposa, doña Luis Medina, se caracterizaba por sus finas atenciones, alcanzó un lugar especial en la historia comercial y social de Moca.
La sastrería, el arte de vestir a la medida
Uno de los mayores atractivos de La Última Moda era su equipo de sastres, artesanos que dominaban el oficio de confeccionar, transformar y ajustar prendas con extraordinaria destreza.
En aquellos años, muchos mocanos que viajaban a países europeos regresaban con vestimentas masculinas, especialmente trajes de tallas grandes, que adquirían a precios especiales. Sin embargo, aquellas prendas necesitaban manos expertas para lograr el ajuste y la elegancia que buscaban sus propietarios.
Era entonces cuando los sastres de La Última Moda, demostraban su talento. Con tijeras, agujas, hilos y una precisión adquirida a través de años de experiencia, conseguían verdaderas maravillas, adaptando cada traje a la figura y las exigencias de sus clientes.
Entre los sastres que formaron parte de aquella reconocida casa se recuerda a Luis Medina, conocido popularmente como El Tanque, residente en la calle Sabana Larga; Sebusto Veras, de la calle Sergio Bencosme; José Viñita, de la parte baja de la calle Rosario; Chuquín Almanzar; Felipe Medina, conocido como Barceló, hijo de Luis El Tanque; Rafael Sánchez (Fello); Yuyo Peña; Tony Medina, también hijo de Luis El Tanque, y Arístides Burgos.
Cada uno, desde su experiencia y habilidad, contribuyó a consolidar el prestigio de aquella sastrería, donde el trabajo artesanal era una expresión de identidad, profesionalidad y buen gusto.
Una escuela para las nuevas generaciones
La Última Moda, no fue solamente una tienda donde se compraban prendas de vestir. También representó una escuela de aprendizaje para numerosos jóvenes que encontraron en sus talleres una oportunidad para conocer y desarrollar el oficio de la sastrería.
Allí se transmitían conocimientos, técnicas y secretos de un arte que exigía paciencia, disciplina, creatividad y precisión. Muchos de aquellos jóvenes aprendieron a cortar, medir, coser y transformar las telas hasta convertirlas en prendas de vestir confeccionadas a la medida.
Por sus espacios también pasaron figuras conocidas de la vida social y cultural mocana, entre ellas el poeta Persio Pérez y el locutor Luli Rodríguez, además de otras personalidades que formaron parte de la dinámica de aquel establecimiento.
Un legado de elegancia en la memoria mocana
Con el paso del tiempo, La Última Moda, quedó registrada en los recuerdos de quienes conocieron una Moca donde el comercio tenía un carácter familiar, los artesanos eran reconocidos por sus habilidades y el buen vestir constituía una expresión de distinción personal.
Su historia forma parte de una época en la que las tiendas tradicionales no solamente ofrecían mercancías, sino que también contribuían a formar oficios, crear oportunidades y fortalecer la vida económica y social del municipio.
Hoy, recordar a La Última Moda, es rendir homenaje a don Miguel Grullón, a doña Luisa Medina, a los sastres que hicieron de aquel establecimiento una referencia y a todos los hombres y jóvenes que encontraron allí un espacio para aprender, trabajar y cultivar el arte de vestir con elegancia.
La Última Moda, fue más que una tienda: fue un símbolo del buen vestir y una escuela de sastrería que ocupa un lugar especial en la historia comercial y cultural de Moca.