
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Entre las huellas del pasado que todavía permanecen en distintas comunidades de este municipio se encuentran los vestigios del antiguo sistema ferroviario del Cibao, representados por estructuras elevadas de hormigón armado que sirvieron de soporte al paso del tren y que hoy son conocidas popularmente como el viaducto.
Estas construcciones, visibles en sectores como El Algarrobo y Juan Lopito, así como en otros puntos de Moca, constituyen testimonios materiales de una época en la que el ferrocarril desempeñó un papel fundamental en el transporte de pasajeros y mercancías, el intercambio comercial y el desarrollo económico de la región.
Los orígenes del sistema ferroviario del Cibao
La historia ferroviaria dominicana tuvo entre sus principales proyectos la línea Sánchez-La Vega, inaugurada en 1887, y el Ferrocarril Central Dominicano, que conectó Puerto Plata con Santiago y fue inaugurado el 16 de agosto de 1897, durante el gobierno del presidente Ulises Heureaux, conocido como Lilis.
Posteriormente, en 1906, durante la presidencia de don Ramón Cáceres, se formalizó el proyecto de extensión del Ferrocarril Central Dominicano hasta Moca, con el propósito de ampliar las conexiones ferroviarias y facilitar el transporte en una de las zonas agrícolas más productivas del Cibao.
La obra de extensión fue dirigida por Horacio Vásquez y requirió soluciones de ingeniería para superar las elevaciones del terreno. Entre estas se encontraba la construcción de pequeños puentes y estructuras de soporte que permitieron el paso de la vía férrea por determinados puntos de la geografía mocana.
El ramal ferroviario hasta Moca, fue puesto en funcionamiento el 24 de octubre de 1909, fecha que marcó un acontecimiento importante para las comunicaciones y el desarrollo comercial del municipio.
El Viaducto, una obra de ingenieria que todavia permanece
Para salvar los desniveles del terreno, se construyeron estructuras elevadas de hormigón armado, conocidas popularmente como pilotillos, que formaban parte del conjunto de obras relacionadas con el recorrido ferroviario.
Con el paso de los años, muchas de estas estructuras dejaron de cumplir su función original, pero algunas permanecen en pie, especialmente en sectores como Juan Lopito y El Algarrobo, donde constituyen una referencia física de la antigua presencia del tren en Moca.
El ferrocarril dejó de funcionar en 1953 y sus vías fueron posteriormente desmanteladas. Sin embargo, las estructuras que sobrevivieron continúan recordando una etapa de la historia local que merece mayor divulgación.
Muchos residentes desconocen su origen
A pesar de su permanencia en el paisaje urbano y comunitario, numerosos residentes desconocen para qué servían estas columnas y cuál fue su relación con el sistema ferroviario que atravesaba la región.
Para quienes no conocen estos antecedentes, los pilotillos pueden parecer simples restos de antiguas construcciones. Sin embargo, su valor trasciende lo arquitectónico: representan una parte de la memoria histórica de Moca y del proceso de modernización del transporte que experimentó el Cibao a finales del siglo XIX y principios del XX.
Llamado a preservar el patrimonio histórico
La presencia de estos vestigios plantea la necesidad de que las autoridades municipales, los organismos culturales, los historiadores y las instituciones educativas impulsen iniciativas para identificar, documentar y conservar las estructuras que todavía se mantienen en pie.
Una de las medidas que podría contribuir a este propósito sería colocar letreros informativos en lugares estratégicos, acompañados de fotografías antiguas y explicaciones sobre el recorrido del tren, las características de las construcciones y su importancia para el desarrollo de Moca.
También sería conveniente recopilar testimonios de personas mayores y consultar documentos históricos que permitan reconstruir con mayor precisión el trazado ferroviario y la función de cada estructura conservada.
Los antiguos pilotillos de Moca, no son simples columnas de cemento; son testigos silenciosos de una época en la que el ferrocarril conectaba comunidades, movilizaba la producción agrícola y contribuía al progreso del Cibao. Preservarlos significa proteger una parte de la historia que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer.
