
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.– El investigador histórico y cultural, asesor de diversas instituciones sociales, culturales, públicas y de servicios, Luis Quezada, planteó la necesidad de que las autoridades fortalezcan las políticas de prevención como vía para enfrentar la violencia y la delincuencia, en lugar de depender fundamentalmente de acciones coercitivas.
Quezada, reconocido munícipe mocano consagrado al estudio de la historia y la cultura, manifestó su preocupación por los hechos violentos registrados en distintos sectores populares, particularmente por los denominados “intercambios de disparos” entre agentes policiales y presuntos delincuentes, algunos de los cuales han terminado de manera fatal.
A su juicio, “la violencia no se resuelve con violencia”, por lo que consideró necesario revisar y fortalecer las estrategias utilizadas por las autoridades para enfrentar la criminalidad.
“Nosotros entendemos que la violencia debe enfrentarse fundamentalmente mediante la prevención, la educación, la cultura y el fortalecimiento de la familia. Hay que trabajar directamente en las comunidades y en los barrios, donde debe desarrollarse una labor preventiva permanente”, expresó.
El gestor cultural sostuvo que la prevención comunitaria constituye una herramienta indispensable para evitar que jóvenes y adolescentes sean captados por grupos vinculados a actividades delictivas.
Advierte sobre la espiral de violencia
Quezada advirtió que una respuesta basada exclusivamente en la fuerza puede contribuir a generar lo que definió como una “espiral de violencia”, entendida como el intento de solucionar los hechos violentos mediante nuevas expresiones de violencia.
“Cuando pretendemos resolver la violencia con más violencia, podemos caer en una espiral que termina profundizando el problema en lugar de solucionarlo”, señaló.
En ese sentido, llamó a las instituciones responsables de la seguridad ciudadana a combinar las acciones policiales con programas de educación, orientación familiar, actividades culturales, deportivas y de integración comunitaria.
Consideró que el trabajo preventivo debe comenzar en los propios barrios, con la participación de juntas de vecinos, organizaciones comunitarias, iglesias, centros educativos, gestores culturales, clubes deportivos y demás entidades que inciden directamente en la vida de las comunidades.
Más educación y cultura
El investigador mocano planteó que las autoridades deben “enfatizar más el trabajo educativo y cultural antes que el trabajo exclusivamente coercitivo”, sin desconocer la responsabilidad del Estado de garantizar la seguridad y el cumplimiento de las leyes.
“Necesitamos que nuestras comunidades sean incorporadas a una estrategia de prevención. No podemos esperar que el problema llegue a las calles para entonces actuar. Hay que trabajar con las familias, con los jóvenes y con los niños, ofreciéndoles oportunidades de educación, cultura, deporte y formación en valores”, manifestó.
Quezada insistió en que la seguridad ciudadana no debe abordarse únicamente desde la perspectiva policial, sino como un fenómeno social que requiere la participación coordinada de diferentes sectores.
Finalmente, abogó por una política de prevención sostenida en el tiempo, con mayor presencia institucional en los barrios y programas dirigidos a fortalecer la convivencia, la educación y la cultura como instrumentos para reducir los factores que generan violencia.
“La prevención tiene que llegar antes que la violencia. Si queremos comunidades más seguras, tenemos que invertir también en educación, cultura, familia y trabajo comunitario”, concluyó Luis Quezada.