Un mocano jefe de PN asume el desafío de ponerle freno a la delincuencia en República Dominicana

Por Luis Ramón López

MOCA,Espaillat.-La llegada del mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, a la Dirección General de la Policía Nacional, coloca a un mocano de origen al frente de una institución que enfrenta uno de sus mayores desafíos; garantizar la seguridad ciudadana en una sociedad donde la delincuencia, la violencia y el crimen organizado exigen respuestas cada vez más modernas, coordinadas y profesionales.

Rodríguez García, nacido en la provincia Espaillat el 12 de enero de 1968, ingresó a la Academia para Cadetes en 1987 y acumula más de tres décadas de trayectoria policial. La propia institución lo presenta como un oficial con experiencia en mando territorial, prevención, investigación criminal, seguridad ciudadana, tránsito, formación policial y gestión administrativa.

Su designación se produce en un momento particularmente sensible para la seguridad pública. El nuevo director ha advertido públicamente que quienes salgan a las calles a infringir la ley encontrarán de frente a la autoridad, al tiempo que ha señalado que los agentes deben actuar dentro de la ley y respetar los derechos humanos, incluyendo el uso proporcional de la fuerza.

Una nueva realidad que obliga a cambiar las estrategias

La seguridad ciudadana ya no puede enfrentarse únicamente con patrullas, retenes y respuestas después de ocurrido el delito.

La realidad demanda mapeo delictivo, inteligencia policial, análisis de datos, cámaras de vigilancia, sistemas de comunicación modernos, investigación criminal, patrullaje focalizado y coordinación permanente entre la Policía, Ministerio Público, gobiernos municipales y demás organismos de seguridad.

El reto consiste en identificar dónde, cuándo y cómo se producen los hechos delictivos para anticiparse a ellos.

En ese sentido, el llamado mapeo de la criminalidad puede convertirse en una herramienta fundamental; determinar los puntos de mayor incidencia, horarios, modalidades delictivas, zonas vulnerables y factores que favorecen la comisión de delitos.

No se trata simplemente de colocar más agentes en las calles, sino de colocarlos donde realmente se necesitan y con la información necesaria para actuar de manera preventiva y profesional.

Ponerle un límite al descontrol

La sociedad dominicana necesita mantener un equilibrio entre autoridad y convivencia democrática. Cuando determinados sectores comienzan a asumir que pueden ocupar espacios públicos, alterar el orden, portar armas ilegalmente, cometer robos, agredir ciudadanos o desafiar a las autoridades sin consecuencias, se corre el riesgo de que la delincuencia avance progresivamente sobre barrios y comunidades.

Por eso, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar que la población pueda caminar por sus calles, abrir sus negocios, utilizar los espacios públicos y regresar a sus hogares con seguridad.

Pero esa autoridad debe ejercerse dentro de la Constitución, las leyes y los protocolos policiales, porque la seguridad ciudadana y el respeto a los derechos fundamentales son responsabilidades que deben caminar juntas. La propia Policía Nacional ha señalado que cualquier exceso de autoridad debe ser sancionado.

Moca como punto de referencia

Para Moca y la provincia Espaillat, la presencia de un oficial nacido en esta tierra al frente de la Policía Nacional, representa además una circunstancia de particular significado.

El municipio ya cuenta con una estructura policial regional que fue fortalecida en 2024, cuando el destacamento de la calle Rosario, en el centro del casco urbano, fue elevado a Dirección Regional Espaillat, con responsabilidad también sobre Hermanas Mirabal. La estructura comprende departamentos, supervisorías y destacamentos distribuidos en ambas provincias.

Ese proceso de fortalecimiento debe continuar con más tecnología, mejores instalaciones, vehículos adecuados, comunicaciones eficientes y capacitación permanente.

La seguridad no puede quedarse rezagada frente al crecimiento económico, urbano y comercial que experimentan las comunidades.

La Policía que necesita el país

El nuevo escenario exige una Policía preparada para el siglo XXI. Una institución con iecnología de vigilancia e inteligencia, mapeo permanente de las zonas de mayor incidencia delictiva, cámaras y sistemas modernos de monitoreo, patrullaje preventivo basado en información, fortalecimiento de la investigación criminal y mejores destacamentos y estructuras físicas.

También se necesita un sistemas de comunicación modernos, capacitación permanente de los agentes, protocolos claros para el uso de la fuerza, mayor acercamiento entre policías y comunidades y coordinación efectiva con el Ministerio Público y los gobiernos locales.

También resulta fundamental invertir en el recurso humano. Un policía bien preparado, correctamente equipado y sometido a procesos permanentes de formación puede responder mejor a las complejas situaciones que enfrenta diariamente.

Autoridad sí, pero profesional y responsable

El desafío de Rodríguez García, no consiste solamente en perseguir delincuentes. También tendrá que contribuir a recuperar la confianza ciudadana, fortalecer la disciplina interna y demostrar que una Policía moderna puede ejercer autoridad con firmeza y, al mismo tiempo, con apego a la legalidad.

Los datos recientes muestran que este será un terreno complejo. Hasta el 21 de agosto de 2026 se habían registrado 156 muertes en intervenciones policiales, según datos citados por Diario Libre, aunque la presentación de las estadísticas de julio cambió y dificulta establecer comparaciones directas para ese mes.

Por eso, la discusión nacional no debe reducirse a más policías o más armas, sino a cómo construir una institución capaz de prevenir el delito, investigar con eficacia, actuar proporcionalmente y proteger a la ciudadanía.

El reto del mocano

Ernesto Rafael Rodríguez García, tiene ahora la responsabilidad de conducir una institución de alcance nacional.

Su condición de mocano de origen le otorga, además, un vínculo especial con una comunidad que conoce de cerca los problemas de sus barrios, sus calles y sus sectores productivos.

Pero el desafío trasciende a Moca. Se trata de impedir que la delincuencia gane terreno, de preservar los espacios públicos, proteger las inversiones, garantizar la tranquilidad de las familias y crear las condiciones de seguridad necesarias para que el país pueda continuar avanzando.

La República Dominicana, necesita una Policía acorde con el desarrollo que aspira alcanzar; moderna, tecnológica, profesional, disciplinada, preventiva y cercana a la ciudadanía.

Y en ese escenario, la gestión del mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, será observada con especial atención, tanto por sus resultados operativos como por su capacidad para impulsar una transformación institucional que combine autoridad, inteligencia, prevención, tecnología y respeto a la ley.

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