Las Paradojas de los Políticos Dominicanos (Ahora el PRM)

Por  Carlos A. Guzmán F.

OPINIÓN.-Las paradojas de los políticos son las profundas contradicciones entre lo que prometen para ganar el poder y lo que hacen cuando ya lo tienen.

El talento para ganar vs. el talento para gobernar y subyugar a los débiles

La contradicción: Las habilidades necesarias para ganar una elección (seducir masas, usar marketing, mentir con elegancia, atacar al rival y hacer promesas imposibles) son totalmente distintas a las que se necesitan para administrar bien un Estado (gestionar recursos con honradez, negociar con templanza y tomar decisiones técnicas impopulares).

El resultado: Quienes mejor campaña hacen suelen ser los peores gobernantes porque priorizan el aplauso inmediato sobre el bienestar a largo plazo. Ese es el actual partido del gobierno y sus aliados.

Prometer austeridad y vivir con privilegios

La contradicción: Los candidatos se presentan como gente común, cercana al pueblo y dolida por la pobreza. Hablan en nombre de los humildes y critican los abusos de las élites del pasado.

El resultado: Al llegar al poder, adoptan de inmediato los lujos, los guardaespaldas, los sueldos millonarios y los privilegios de esa misma casta que tanto criticaban. O sea, de personas humildes y honradas se olvidan de ellas.

Usar la democracia para debilitarla

La contradicción: Los políticos utilizan las reglas abiertas de la democracia (el voto libre, los tribunales, la libertad de expresión) para llegar a puestos de mando.

El resultado: Una vez instalados, empiezan a controlar los contrapesos institucionales, debilitan a los jueces independientes, atacan a la prensa y cambian las leyes electorales para asegurarse de que nunca más puedan perder el poder.

El candidato antisistema que se vuelve el sistema

La contradicción: Muchos ganan popularidad presentándose como rebeldes que vienen a destruir la política tradicional y corrupta de siempre.

El resultado: Para gobernar terminan haciendo exactamente las mismas alianzas oscuras, usando las mismas mañas y repartiendo cuotas de poder entre los amigos del partido. Multiplicando la mediocridad y lo peor que puedan encontrar en el pueblo.

Gobernar para todos, pero atender solo a los suyos

La contradicción: En sus discursos de toma de posesión, prometen ser el presidente o el parlamentario de todos los ciudadanos, sin importar partidos ni colores.

El resultado: Al repartir los puestos de trabajo del Estado y los contratos públicos, premian de manera casi exclusiva a sus propios militantes, financiadores y familiares, olvidando al resto de la población.

Eso mismo ha ocurrido conmigo. No sé el parecer de Usted y su familia. Pero, a pesar de los maltratos recibidos, que les vaya bien. Dios no se quita de su lugar. Un día es, y un día será.

Deja un comentario