
Por Nicolás Arroyo Ramos
OPINIÓN.-Luis Rodolfo Abinader Corona, presidente de la República Dominicana, tras asumir el cargo de presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), durante el histórico acto realizado ayer en el Club San Carlos de la capital, se convierte en el árbitro y garante de la unidad interna de esa organización para evitar la división y una derrota electoral en las elecciones del 2028.
La decisión de dirigir el principal partido del país, por demás, la organización política que controla el gobierno, consolida a Abinader como el principal líder político nacional, -por su condición de jefe del Estado y guía de la principal organización partidaria en el país-, recayendo bajo sus hombros la responsabilidad histórica de ser un ente de equilibrio democrático y garante de la paz social.
La doble condición de estadista y presidente de la organización política que lo llevó al poder en dos ocasiones obliga al mandatario dominicano manejarse con un especial inteligencia, cautela, capacidad y respeto, sabiendo que primero será el gobernante de toda la mayoría, mientras que en segundo lugar tendrá que colocar los intereses personales y partidarios de la entidad que preside.
Para Abinader, estos dos últimos años de la gestión del gobierno que dirige, deberá finalizar y realizar una serie de obras de especial impacto en el desarrollo social y económico en la Capital, en las principales provincias y los municipios del territorio nacional, sabiendo que quedarán como referentes históricos en la memoria viva del pueblo.
En el ámbito del liderazgo en su organización, afronta la misión de organizar el proceso electoral interno para la escogencia del candidato a la presidencia de la República exitosamente, con una participación democrática y activa de los diversos actores y sectores que en conviven en esta, asumiendo una posición de absoluta neutralidad.
Tendrá que demostrar a lo largo de este proceso que tiene la capacidad y el liderazgo suficiente de trabajar en equipo, con el propósito de dirigir a un grupo de personas que trabajarán bajo su dirección en esta carrera para culminar logrando que esa entidad mantenga el poder más allá del 2028.
Si la convención del PRM es transparente y democrática, será celebrada como una fiesta en alegría y armonía por todos y cada uno de los candidatos: David Collado, Carolina Mejía, Wellington Arnaud, Raquel Peña, Guido Gómez Mazara y Tony Teña Guaba, terminarían aceptando de manera dócil y gentil los resultados, sabiendo que fueron resultados de la voluntad libre de los electores.
Ahora, en estos dos años que restan de su mandato presidencial, sin duda que el mayor compromiso de Abinader será con la patria para quedar bien consigo mismo, su familia y la sociedad.
NOTA: El autor es periodista, abogado, Magíster en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, experto en manejo de Comunicación Estratégica y comentarista de televisión.