Rubén Lulo Gitte y el zoológico que el progreso no supo conservar

Gobierno da primer picazo para Parque Lineal ZooBotánico Moca - Diario Libre

Por Luis Ramón López

Denuncian tala de árboles en parque lineal de Moca - Antena 7

MOCA, Espaillat.Por décadas, el antiguo Zoológico Botánico Municipal de Moca, fue mucho más que un espacio recreativo. Fue un legado ambiental, educativo y científico impulsado por la visión del doctor Rubén Lulo Gitte, uno de los más apasionados defensores de la naturaleza y el desarrollo sostenible de la provincia Espaillat.

Hoy, ese legado enfrenta cuestionamientos tras la intervención realizada para construir el denominado Parque Lineal Zoobotánico Municipal, una obra que, según críticos del proyecto, ha terminado destruyendo parte esencial del patrimonio natural que pretendía rescatar.

Falleció esta madrugada el Dr. Ruben Lulo Gitte, ex sindico de Moca en 4  períodos, dirigente del PRD y luego del PRM.

El doctor Rubén Lulo Gitte, concibió el Zoológico Botánico Municipal, en una época en que hablar de conservación ambiental en los municipios dominicanos era una iniciativa poco común. Con esfuerzo, dedicación y una visión adelantada a su tiempo, logró desarrollar un espacio que combinaba áreas verdes, especies vegetales y animales, convirtiéndose en una de las principales atracciones de Moca y en el primer zoológico de carácter municipal del país.

Durante décadas, el lugar sirvió como punto de encuentro para estudiantes, familias y visitantes de toda la región del Cibao. Su entorno boscoso, caracterizado por robustos árboles de caoba y otras especies de gran valor ecológico, constituía uno de sus principales atractivos.

La promesa de una transformación urbana

Con el paso de los años, el deterioro físico del zoológico llevó a las autoridades a plantear una intervención para recuperar el área. Así surgió el proyecto del Parque Lineal Zoobotánico Municipal, presentado como una iniciativa de renovación urbana y ambiental destinada a convertir el espacio en una zona verde moderna, sostenible y adaptada a las nuevas necesidades de la ciudad.

El proyecto, estimado en alrededor de 90 millones de pesos, fue promovido como una oportunidad para rescatar un área histórica y devolverla a la ciudadanía bajo un nuevo concepto urbanístico.

Sin embargo, desde sus primeras etapas comenzaron a surgir cuestionamientos sobre la forma en que se ejecutaba la obra.

La tala de árboles y la indignación ciudadana

Uno de los aspectos más controvertidos fue el desmonte de numerosos árboles centenarios, incluyendo caobas que, según comunitarios y ambientalistas, tenían cerca de un siglo de existencia.

Para muchos ciudadanos, la eliminación de estos árboles representó una contradicción con los objetivos ambientales del propio proyecto. Lo que se presentó como una intervención para rescatar un espacio verde terminó provocando la desaparición de gran parte del bosque urbano que daba identidad al lugar.

Las críticas aumentaron cuando trascendió que parte de la madera obtenida de los árboles talados fue trasladada a talleres, mientras el espacio perdía progresivamente la imagen natural que lo caracterizó durante generaciones.

Otro de los cuestionamientos recurrentes se refiere al diseño del proyecto. Diversas voces sostienen que la planificación fue realizada principalmente a partir de imágenes aéreas y estudios generales, sin tomar suficientemente en cuenta las condiciones reales del terreno y las transformaciones urbanas experimentadas por la zona durante las últimas décadas.

Cuando el doctor Lulo Gitte, impulsó el zoológico, los alrededores presentaban una densidad poblacional mucho menor. Hoy la realidad urbana es distinta y, según algunos expertos y comunitarios, requería un análisis más profundo antes de definir el tipo de intervención más adecuada.

Las críticas apuntan a que la propuesta priorizó elementos arquitectónicos y urbanísticos sin valorar plenamente la importancia ecológica y patrimonial del entorno existente.

Una obra paralizada

A la controversia ambiental se suma la preocupación por el estado actual del proyecto. La construcción del Parque Lineal Zoobotánico Municipal, se encuentra paralizada, dejando una sensación de incertidumbre entre los ciudadanos.

Lo que debía convertirse en un símbolo de recuperación urbana permanece inconcluso, mientras el antiguo entorno natural ya ha sido profundamente alterado. Para muchos mocanos, la situación resulta aún más preocupante porque el daño ecológico ya ocurrió, pero los beneficios prometidos todavía no se materializan.

El legado de Lulo Gitte

Más allá de la discusión sobre una obra específica, el debate ha reabierto una reflexión sobre la importancia de preservar el legado del doctor Rubén Lulo Gitte.

Quienes conocieron su trabajo recuerdan a un hombre comprometido con la educación ambiental, la protección de los recursos naturales y la creación de espacios que acercaran a la población al conocimiento de la naturaleza.

Por ello, numerosos ciudadanos consideran que cualquier intervención en el antiguo zoológico debió partir del respeto a la visión original de su fundador y de la conservación de los elementos naturales que constituían la esencia del proyecto.

Algunos sectores han comparado la situación del Parque Lineal Zoobotánico Municipal con otros proyectos de infraestructura cuestionados por supuestas deficiencias de planificación, como la circunvalación Moca-Estancia Nueva-Cruce de Chero.

La crítica recurrente es que determinadas obras públicas son diseñadas desde oficinas y planos generales sin una evaluación suficientemente profunda de las condiciones reales del terreno y del entorno social y ambiental donde serán ejecutadas.

Entre el progreso y la memoria

El caso del antiguo Zoológico Botánico Municipal, plantea una pregunta fundamental para las ciudades modernas: ¿cómo avanzar hacia la renovación urbana sin sacrificar la memoria histórica y ambiental que da identidad a una comunidad?

Para muchos mocanos, la discusión no se limita a la construcción de un parque. Se trata de preservar el legado de una obra que marcó generaciones y de garantizar que el desarrollo urbano no implique la desaparición de espacios que forman parte de la historia colectiva.

Mientras el proyecto permanece detenido, continúa creciendo el debate sobre si la intervención representó un verdadero rescate ambiental o si, por el contrario, terminó sepultando una de las iniciativas ecológicas más emblemáticas de la provincia Espaillat.

Lo cierto es que, para quienes conocieron y disfrutaron del antiguo Zoológico Botánico Municipal, la pérdida de aquellos árboles centenarios y la transformación de su entorno natural constituyen una herida abierta en la memoria de Moca y un motivo de reflexión sobre el futuro de su patrimonio ambiental e histórico.

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