
Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Hubo un tiempo en que las llamadas “cucarachas guagua o gigante” formaban parte del paisaje cotidiano de los hogares dominicanos. Eran tan comunes que resultaba difícil encontrar una vivienda rural o urbana donde no aparecieran en algún rincón de la casa. Sin embargo, con el paso de los años, este insecto parece haber desaparecido de muchos lugares, convirtiéndose en una especie cada vez más escasa y menos visible para las nuevas generaciones.
Los dominicanos de mayor edad recuerdan que las cucarachas guagua abundaban en las antiguas casas de yagua, madera y zinc. Era frecuente verlas desplazarse por las paredes durante la noche o esconderse en lugares oscuros y húmedos de la vivienda.
Entre los espacios donde más aparecían estaban las barbacoas utilizadas para almacenar alimentos, los vaseros, debajo de los fogones de leña, bajo las mesas de la cocina y en los rincones y esquinas de las casas. Su presencia era tan habitual que formaba parte de la vida doméstica de la época.
Un cambio en las condiciones de vida
Especialistas consultados sobre el tema consideran que la reducción de estos insectos está relacionada con las transformaciones experimentadas por las viviendas dominicanas en las últimas décadas.
Las antiguas casas construidas con materiales naturales han sido sustituidas por edificaciones de concreto, con pisos de cerámica, mejores sistemas sanitarios y condiciones de higiene más estrictas. A esto se suma el uso frecuente de insecticidas, fumigaciones periódicas y productos de control de plagas que han reducido considerablemente las poblaciones de diversos insectos.
Asimismo, la modernización de las cocinas, la refrigeración de los alimentos y una mejor disposición de los residuos domésticos han disminuido los espacios donde estos insectos encontraban refugio y alimento.
Para muchos habitantes del campo, las cucarachas guagua o gigante representan un recuerdo de una época en que la vida transcurría de manera más sencilla. Eran parte de un entorno donde convivían personas, animales domésticos e insectos en un mismo espacio.
Las nuevas generaciones, acostumbradas a viviendas más modernas y a condiciones sanitarias diferentes, en muchos casos nunca han visto una cucaracha guagua o apenas han escuchado hablar de ella a través de sus padres y abuelos.
¿Desaparecieron por completo?
Aunque su presencia es hoy mucho menos frecuente, expertos señalan que estos insectos no han desaparecido totalmente. Todavía pueden encontrarse en algunas zonas rurales, barrios urbanos, viviendas antiguas, almacenes o espacios donde existen condiciones favorables para su reproducción.
Sin embargo, la percepción general es que su número ha disminuido considerablemente en comparación con décadas atrás, cuando eran una presencia constante en los hogares dominicanos.
Testigos silenciosos de otra época
La historia de las cucarachas guagua o gigante es también la historia de la transformación de la vivienda y de las costumbres domésticas en la República Dominicana. Lo que antes era una presencia común en las casas de campo y los barrios tradicionales, hoy se ha convertido en una rareza que sobrevive principalmente en la memoria colectiva.
Así como desaparecieron los fogones de leña de muchas cocinas y las casas de yagua fueron sustituidas por construcciones modernas, también las cucarachas guagua parecen haber cedido espacio a una nueva realidad, convirtiéndose en uno de esos pequeños detalles de la vida cotidiana que el tiempo ha ido dejando atrás.