
Por Luis Ramón López

HAZLETON, Pensilvania.-Hazleton, una ciudad del estado de Pensilvania, históricamente conocida por su pasado minero, ha experimentado una de las transformaciones demográficas y culturales más fascinantes de los Estados Unidos en las últimas dos décadas.
Lo que antes era un poblado en relativo letargo, hoy vibra al ritmo del merengue, la bachata y el espíritu emprendedor de miles de inmigrantes criollos, ganándose a pulso el título de una auténtica «Pequeña Quisqueya» en territorio estadounidense.
A través de un detallado recorrido audiovisual publicado por el canal de John Benjamin, disponible en YouTube, acompañado del también youtube Leo Rodriguez, se analiza a fondo cómo esta localidad se convirtió en un imán de progreso para la comunidad dominicana.
Con una población total estimada en unos 30,000 habitantes, Hazleton destaca radicalmente por su composición demográfica; el 63.4% de sus residentes son de origen hispano o latino. Lo más sorprendente es que los dominicanos representan por sí solos el 45.5% de toda la población de la ciudad, lo que la posiciona demográficamente como una de las ciudades con mayor concentración de dominicanos por metro cuadrado en todo Estados Unidos. Caminar por sus esquinas es, literalmente, respirar el idioma español y la cultura caribeña.
La gran mayoría de los dominicanos establecidos en Hazleton no llegaron directamente desde la República Dominicana, sino que arribaron huyendo de los asfixiantes costos de vida de urbes como Nueva York y Boston. La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 aceleró drásticamente este fenómeno migratorio interno entre los años 2019 y 2021.
Los motivos para mudarse a Hazleton, se resumen en bienestar y estabilidad familiar, el costos de Vivienda Asequibles: Mientras que en Nueva York, adquirir un inmueble es un sueño casi imposible, en Hazleton los precios de las casas oscilan entre los $220,000 y $310,000 dólares, la rentas Justas; Alquilar una casa de dos o tres habitaciones con patio y garaje ronda los $1,000 a $1,500 dólares mensuales. Actualmente, el 51% de los residentes ya son dueños de sus propios hogares.
También menos estrés laboral. Los testimonios aseguran que, a diferencia de la vida acelerada de Nueva York, en Hazleton, un solo empleo basta para cubrir los servicios básicos, la renta y la manutención. Además, la cercanía de los centros de trabajo (a solo 20 o 30 minutos de distancia) permite a los padres dedicar tiempo de calidad a sus hijos.
Robusto sector industrial y comercial
La base económica que sustenta este crecimiento demográfico radica en su robusto sector industrial y en el espíritu comercial de los dominicanos. Por un lado, la zona cuenta con el parque industrial Humboldt, que alberga a más de 300 corporaciones multinacionales en constante reclutamiento.
Gigantes como Amazon, Target y Walmart ofrecen plazas con salarios competitivos que inician entre los $29 y $35 dólares por hora. Asimismo, se encuentra en desarrollo el nuevo complejo industrial «Greek», proyectado para generar más de 10,000 nuevos empleos debido a la excelente reputación del trabajador dominicano.
Por otro lado, el Downtown y las calles comerciales están repletos de emprendimientos con sello tricolor: agencias de envío de cajas a la República Dominicana (como JB Shipping), tiendas de artículos para el hogar (como Many Homes), barberías (como Imperio), purificadoras de agua y restaurantes de comida criolla (como Luisa Restaurante).
La batalla de casa dominicana
El panorama de inclusión y dinamismo que se vive hoy no siempre fue color de rosa. En el año 2006, el entonces alcalde de Hazleton, Lou Barletta, promovió una severa ordenanza local de corte antiinmigrante que multaba a los negocios que vendieran productos o alquilaran viviendas a personas indocumentadas, e instruía a la policía a arrestar a quienes no hablaran inglés o carecieran de estatus legal. Esta medida provocó la huida masiva de otras comunidades de inmigrantes, como la mexicana.
Ante este atropello, la organización comunitaria Casa Dominicana, asumió la defensa legal y social de los hispanos. Con el respaldo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), lograron derrotar la ordenanza en los tribunales por violar la Constitución de los Estados Unidos.
Tras superar esa etapa de discriminación, la comunidad forjó sus propias redes de apoyo institucional; como el Banco de Alimentos Propio. Fundado en 2009, para contrarrestar los tratos marginados que recibían los latinos en centros anglosajones. Cada miércoles, distribuye alimentos perecederos, huevos y vitaminas a cientos de familias necesitadas sin exigir ningún tipo de documentación.
Educación y Empoderamiento Político. Se imparten de forma continua clases de ciudadanía para convertir a los residentes permanentes en ciudadanos formales. El objetivo es maximizar el número de votantes hispanos para influir directamente en la elección de las autoridades locales. Gracias a esto, la alcaldía actual mantiene una relación estrecha y de plena inclusión con el comercio dominicano.
Un dato de profunda identidad cultural es que Hazleton, se ha consolidado principalmente como «la cuna de los ocoeños» en Pensilvania, siendo la sede oficial de la tradicional Parada de los Ocoeños. No obstante, en los últimos años se registra un incremento notorio de familias procedentes de Santiago, Nagua y Bonao.
A la par del éxito, el vertiginoso crecimiento trae consigo importantes desafíos de convivencia y desarrollo urbano, el Sistema Escolar: Cuenta con unos 14,000 estudiantes distribuidos en sus niveles educativos. La gran mayoría de los alumnos habla español, lo que facilita la adaptación de los niños recién llegados desde Quisqueya gracias a los programas reforzados de inglés como segundo idioma (ESL).
La convivencia comunitaria. El choque cultural se manifiesta a veces en las quejas de los residentes estadounidenses nativos ante el volumen de la música y las fiestas en los patios durante el verano, lo que suele movilizar con rapidez a las patrullas policiales.
Además, la ciudad registra índices preocupantes en cuanto a la frecuencia de accidentes de tránsito. Infraestructura: El rápido flujo poblacional dejó en evidencia el deterioro de muchas calles y la falta de aceras peatonales en diversas áreas comerciales. Sin embargo, la alcaldía ejecuta actualmente agresivos planes de reasfaltado para mitigar esta situación.
Hazleton, se erige hoy como el vivo ejemplo de cómo la migración dominicana no solo busca oportunidades, sino que es capaz de inyectar nueva vida económica, política y social a ciudades enteras en los Estados Unidos, transformando la nostalgia del hogar lejano en un próspero porvenir colectivo.