La bala que mató a Darlin Mercado hiere de muerte la Reforma Policial

Todo lo que la patrulla hizo mal en la muerte de Darlin Mercado - Noticias  breves

Por Luis Ramón López

OPINIÓN.-La sociedad dominicana se encuentra, una vez más, sumida en la indignación y el dolor. La muerte de Darlin Emmanuel Mercado Reyes, un joven de apenas 19 años con toda una vida por delante, ha vuelto a poner sobre la mesa una cruda realidad que el discurso oficial intenta maquillar; la urgencia de una transformación policial que vaya más allá de la estética.

El trágico incidente, ocurrido el pasado viernes en el populoso sector de Herrera, tuvo como ejecutor al cabo de la Policía Nacional, José Francisco Moreta Heredia. Este hecho no solo truncó el futuro de un joven, sino que ha desatado una ola de serios cuestionamientos sobre el verdadero rumbo y la efectividad de la tan cacareada reforma policial.

La profesionalización de los agentes, el respeto irrestricto a los derechos humanos, el uso proporcional de la fuerza, la transparencia y el fortalecimiento de los mecanismos disciplinarios constituyen elementos esenciales para consolidar una institución moderna y cercana a la ciudadanía.

Los detalles del suceso en Herrera, se suman a una larga y dolorosa lista de «intervenciones» que terminan en tragedia. La pérdida de Darlin Emmanuel, ha conmovido al país, provocando que la ciudadanía se pregunte en las calles y en las redes sociales: ¿Quién nos protege de quienes se supone que deben protegernos?

Este caso no se percibe como un hecho aislado, sino como el síntoma de una enfermedad institucional que la Policía Nacional no ha logrado erradicar.

Millones y millones para un cambio de fachada

El Gobierno dominicano ha anunciado con bombos y platillos una inversión de miles de millones de pesos destinados a la transformación y modernización de la uniformada. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, los resultados de este gasto multimillonario se perciben puramente cosméticos.

El descontento colectivo apunta a que la reforma se ha quedado en la superficie, con nuevos uniformes, cambio de color y de diseño que no altera el comportamiento de quien lo lleva puesto. Camionetas de paquete, con un despliegue de patrullas nuevas que transitan por los barrios, pero que no modifican los métodos de abordaje a la población.

La tecnología Inoperante, con la adquisición de herramientas tecnológicas modernas que, en la práctica, muchas patrullas no utilizan o no saben aplicar en el manejo de crisis de los cuadrantes asignados. «El problema de la Policía Nacional no es de indumentaria ni de presupuesto; es un problema de doctrina. Se están comprando equipos del siglo XXI para mantener una mentalidad del siglo pasado.»

El problema de la PN, son los mismos actores de mando

La mayor crítica que surge tras la muerte de Mercado Reyes, es la permanencia de la misma estructura de mando. El cuerpo del orden sigue bajo la dirección de oficiales superiores que arrastran una vieja escuela, caracterizada por una mentalidad arbitraria, violenta, prepotente y arrogante.

Mientras los mandos altos y medios sigan exhibiendo este tipo de conducta como sinónimo de «autoridad», los agentes de menor rango en las calles, como el cabo involucrado en este incidente, continuarán replicando el uso desproporcionado de la fuerza. La formación en derechos humanos y la desescalada de conflictos siguen siendo asignaturas pendientes en la práctica diaria del patrullaje.

La muerte de Darlin Emmanuel Mercado Reyes, no puede quedar en las estadísticas del olvido ni resolverse simplemente con la destitución o el sometimiento del cabo Moreta Heredia.

Este doloroso episodio exige que las autoridades asuman que una verdadera reforma policial, no se compra con vehículos ni se viste con trajes nuevos; se logra transformando el pensamiento, la ética y el respeto a la vida de cada uno de sus miembros.

La transformación de la Policía Nacional, constituye uno de los desafíos más importantes del Estado dominicano. La ciudadanía demanda una institución eficiente para combatir la delincuencia, pero también respetuosa de la Constitución, la ley y los derechos humanos.

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