Abinader frente al reto de mantener autoridad dentro del PRM

Presidente Abinader viaja hoy jueves a toma posesión gobernadora de Puerto  Rico - MIREX | Ministerio de Relaciones Exteriores

Por Luis Ramón López

OPINIÓN.-A medida que se acerca el año 2028 y comienza a definirse el escenario político interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), diversos sectores observan con atención las señales de distanciamiento, diferencias y contradicciones que comienzan a surgir entre importantes funcionarios y dirigentes vinculados al gobierno del presidente Luis Abinader.

Aunque el mandatario mantiene altos niveles de valoración en sectores de la población, analistas políticos consideran que uno de los mayores retos de su liderazgo será conservar la autoridad política y moral dentro de su propio partido una vez abandone el poder.

En la historia política dominicana y latinoamericana, la experiencia ha demostrado que el poder presidencial suele mantener cohesionados a los grupos internos mientras existe control institucional y político. Sin embargo, cuando comienzan las aspiraciones presidenciales y las corrientes internas toman fuerza, emergen rivalidades, agendas particulares y disputas de liderazgo.

Dentro del PRM ya son visibles sectores alineados con diferentes proyectos políticos de cara al futuro, situación que ha provocado posiciones encontradas entre funcionarios y dirigentes que, en ocasiones, parecen distanciarse de la línea gubernamental o del liderazgo central del presidente Abinader.

Para muchos observadores, el gran desafío del mandatario será evitar que esas diferencias erosionen su capacidad de arbitraje político y su autoridad de mando dentro de la organización oficialista.

Los ancestros dejaron una enseñanza que sigue teniendo vigencia en la vida pública: cuando se pierde la autoridad, generalmente también se pierde la credibilidad, el respeto y la capacidad de influir sobre los demás. En política, esa realidad suele hacerse más evidente cuando un líder se acerca al final de su mandato.

La autoridad política no depende únicamente del cargo, sino también del respeto ganado, la coherencia en las decisiones y la capacidad de mantener la unidad entre los actores que integran un proyecto de poder.

En ese contexto, algunos sectores consideran que el presidente Abinader, deberá actuar con firmeza frente a las contradicciones internas y fortalecer los mecanismos de diálogo y disciplina partidaria para preservar la cohesión del PRM, más allá de su gestión presidencial.

Otros entienden que las diferencias son normales dentro de una organización democrática y que forman parte del proceso natural de competencia interna que vive todo partido gobernante.

Lo cierto es que el escenario político que se perfila pondrá a prueba el liderazgo del presidente y su capacidad de mantener influencia dentro del PRM, cuando ya no tenga el control directo del aparato gubernamental.

La historia política dominicana registra numerosos casos de líderes que, tras salir del poder, vieron disminuir su autoridad interna debido a divisiones, luchas por el liderazgo o pérdida de cohesión partidaria.

Por ello, el futuro político del PRM y el papel que jugará Luis Abinader, después de 2028 dependerán no solo de la obra de gobierno que deje, sino también de su habilidad para preservar la unidad, el respeto y la autoridad moral dentro de su organización política.

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