La explotación de loma Romero amenazaría con destruir el corazón productivo del sur dominicano

Por Luis Ramón López

SAN JUAN DE LA MAGUANA.-En lo profundo de la Cordillera Central, donde nacen ríos y se alimentan los suelos más fértiles del sur, la posible explotación de Loma Romero por parte de la empresa Gold Quest Mining Corp, ha encendido las alarmas entre productores agrícolas, ambientalistas y comunidades locales.

Para muchos, intervenir esta zona no es solo un proyecto extractivo, es un riesgo directo para la vida, el agua y la seguridad alimentaria de millones de dominicanos.

Ubicada en una región estratégica de San Juan de la Maguana, Loma Romero, forma parte de un ecosistema vital que sostiene la producción agrícola del llamado “granero del sur”. En sus tierras se cultivan rubros esenciales como habichuelas, arroz, maíz y otros productos que abastecen gran parte del consumo nacional.

Sin embargo, la preocupación crece ante la posibilidad de que actividades de explotación minera impacten de manera irreversible este entorno. Expertos y comunitarios advierten que la intervención de la montaña podría afectar las fuentes hídricas que nutren la región, alterando el equilibrio ecológico y comprometiendo la disponibilidad de agua para la agricultura y el consumo humano.

“Dañar esta zona es poner en peligro la alimentación de millones de dominicanos”, coinciden voces del sector agrícola, que ven en Loma Romero, una pieza clave para la sostenibilidad productiva del país.

Uno de los principales temores radica en la afectación de ríos y acuíferos. En la Cordillera Central, nacen importantes corrientes de agua que descienden hacia los valles del sur, alimentando sistemas de riego y garantizando la vida en comunidades enteras. Cualquier alteración en este sistema podría tener consecuencias devastadoras a mediano y largo plazo.

Las comparaciones con experiencias pasadas no se han hecho esperar. Muchos recuerdan el caso de Cotuí, donde la actividad minera de Barrick Gold, ha sido objeto de críticas por su impacto ambiental. Para los comunitarios, repetir un escenario similar en San Juan sería un error de alto costo social y ecológico.

“Lo que pasó en Cotuí no puede repetirse aquí”, advierten líderes comunitarios, quienes aseguran que la defensa de Loma Romero es una lucha por la vida, el agua y el futuro de la región.

Más allá del debate técnico, el tema ha tomado un matiz social y humano. Agricultores, amas de casa, jóvenes y organizaciones sociales han comenzado a articularse en defensa del territorio, apelando a la protección de los recursos naturales como un derecho fundamental.

La discusión también plantea un dilema nacional, desarrollo económico versus sostenibilidad ambiental. Mientras algunos sectores promueven la explotación como una vía de inversión y crecimiento, otros insisten en que no puede haber progreso si se sacrifica la base natural que sostiene la vida.

En medio de este escenario, crece el llamado a las autoridades para que evalúen con rigor científico y transparencia cualquier decisión relacionada con Loma Romero, garantizando la participación de las comunidades y priorizando el interés colectivo.

El futuro de esta montaña no solo concierne a San Juan de la Maguana. Está ligado al equilibrio ecológico de toda la región sur y, en gran medida, a la seguridad alimentaria del país.

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