

Por Rhadamés Rodríguez
MOCA, Espaillat.-Es imposible construir soluciones sostenibles sin conocer a fondo las contradicciones que subyacen en el interior de una comunidad. Para responder con estrategias efectivas a las necesidades del pueblo, se requiere desprenderse del ego, el orgullo y el sectarismo, y adoptar una actitud de humildad y apertura. Solo reconociendo el derecho del otro a disentir, y valorando sus ideas, incluso si no se comparten, se puede avanzar hacia una Moca más unida y consciente.
Hoy, Moca, cabecera de la provincia Espaillat, vive momentos en que urge un gran reencuentro ciudadano. Una cumbre de sectores sociales, políticos, religiosos, empresariales y comunitarios, donde se ventilen sin reservas ni maquillajes los problemas que nos agobian: la inseguridad creciente, los casos de narcotráfico, la corrupción judicial, el deterioro institucional y la pérdida de fe de la ciudadanía en sus líderes.
Esta ciudad, símbolo de civismo, valentía y trabajo, no puede continuar bajo la sombra de hechos que deterioran su imagen. Es imperativo rescatar el verdadero significado del apellido ilustre que lleva la provincia: Espaillat, legado del insigne civilista santiaguero Ulises Francisco Espaillat.
EL VACÍO DE LIDERAZGO Y REPRESENTACIÓN
Moca necesita volver a contar con líderes que inspiren. Hombres y mujeres que hablen con autoridad moral, como lo hacía en su momento Miguel Ángel Miguel, figura entrañable que representó para muchos una especie de «padre de Moca», generando confianza y respeto a través de la palabra sensata y el compromiso real.
Hoy, en cambio, se percibe un vacío de liderazgo local, donde las principales autoridades, incluyendo la actual gobernadora, parecen estar desconectadas de las causas y preocupaciones del pueblo. La defensa pública de la DIGESETT tras el reciente caso de brutalidad policial contra un joven mocano, seguido por un expediente falsificado y medidas de coerción impuestas por un juez de La Vega, dejó en evidencia la falta de compromiso con la defensa de los ciudadanos. Este hecho ya es investigado por la Suprema Corte de Justicia, pero ha calado hondo en la opinión pública local.
POR UN NUEVO ESCENARIO MEDIÁTICO
La situación actual también reclama un periodismo renovado, ético y comprometido, que no sea eco de los poderosos, sino voz de los sin voz. Moca requiere medios de comunicación con credibilidad, donde se discutan los temas de mayor trascendencia para el pueblo, se escuche el clamor ciudadano y se abra paso a un ejercicio crítico, formativo y objetivo.
Es tiempo de construir un nuevo escenario noticioso, dirigido por profesionales del periodismo que velen por el interés colectivo, alejados del servilismo y el espectáculo. El periodismo no solo informa: transforma, cuando se ejerce con coraje, ética y vocación de servicio.
UN LLAMADO A ACTUAR
Moca, no puede seguir de espaldas a sus propios dolores. No podemos resignarnos a la indiferencia ni tolerar el divorcio entre autoridades y comunidad. Este es un momento crucial para abrir un diálogo amplio, genuino y plural, donde todos los sectores participen con voluntad de cambio.
Esta reseña no es un lamento, es una crónica llamada a la acción. Porque Moca, con toda su historia y su dignidad, merece más. Y está en nuestras manos impulsar ese cambio.