Los caminos del reciclaje inclusivo en América Latina y la RD

Por Luis Ramón López

OPINIÓN.-El reciclaje inclusivo se ha convertido en una fuerza transformadora en América Latina, combinando la sostenibilidad ambiental con la inclusión social y el desarrollo económico. Este modelo no solo aborda la gestión de residuos, sino que también integra a comunidades marginadas en el proceso, creando un impacto positivo en múltiples niveles.

En el corazón del reciclaje inclusivo están los recicladores de base, trabajadores que han sido históricamente marginados pero que ahora están siendo reconocidos por su papel en la economía circular. Según Latitud R, alrededor de 2 millones de personas se dedican a esta actividad en América Latina y El Caribe, aportando el 50% de lo que se recicla.

Estos trabajadores no solo recolectan materiales reciclables, sino que también están adoptando tecnologías avanzadas y creando productos innovadores a partir de materiales reciclados, como casas de madera plástica.

El reciclaje inclusivo está demostrando tener un impacto significativo en la reducción de emisiones de CO2. Una herramienta innovadora desarrollada por Latitud R, ha revelado que por cada tonelada de plástico reciclado, se evita la emisión de 1.27 toneladas de CO2.

Entre 2021 y 2023, las organizaciones de recicladores asociadas a Latitud R recolectaron más de 390 mil toneladas de materiales reciclables en 13 países latinoamericanos, incluyendo 80 mil toneladas de plástico.

Varias iniciativas están impulsando el reciclaje inclusivo en la región; existe la Latitud R, que es una plataforma, creada en 2011, que articula acciones, inversiones y conocimiento en materia de reciclaje inclusivo en todo el continente. La ReciVeci, otra iniciativa que conecta a todos los actores de la cadena de gestión de residuos a través de una aplicación móvil, fomentando el reciclaje y la economía circular.

Y esta también la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo, esta iniciativa ha evaluado el contexto institucional y operativo del reciclaje inclusivo en 12 ciudades de América Latina y el Caribe.

A pesar de los avances, el reciclaje inclusivo en América Latina, aún enfrenta desafíos. La formalización de los recicladores de base, la mejora de las condiciones laborales y la integración efectiva en los sistemas municipales de gestión de residuos son áreas que requieren atención continua.

Sin embargo, las oportunidades son significativas. El reciclaje inclusivo no solo contribuye a la mitigación del cambio climático, sino que también fomenta el desarrollo económico local y la equidad social. A medida que la región avanza hacia una economía circular, el papel de los recicladores de base será cada vez más crucial.

El camino del reciclaje inclusivo en América Latina es un ejemplo inspirador de cómo la sostenibilidad ambiental puede ir de la mano con la inclusión social y el desarrollo económico, ofreciendo un modelo que podría ser replicado en otras partes del mundo.

LA REPÚBLICA DOMINICANA Y EL RECICLAJE INCLUSIVO

    La República Dominicana ha estado avanzando en el camino del reciclaje inclusivo, aunque aún enfrenta desafíos de relevancia. El país genera aproximadamente 11,000 toneladas de residuos sólidos diariamente, de los cuales el 25% podría ser reciclado. Sin embargo, actualmente se recolecta menos del 5% debido a la falta de cadenas adecuadas para la separación selectiva de residuos.

    Se estima que existen entre 5,500 y 6,000 recicladores en el país, quienes trabajan en condiciones precarias, principalmente en vertederos a cielo abierto

    En este contexto se promueven el en país iniciativas de inclusión, como la EcoRed la cual ha implementado el programa «Reciclaje Inclusivo», que busca integrar a 120 recicladores informales, 3 ayuntamientos municipales, 20 empresas, 30,000 hogares y 30 centros educativos

    También está el proyecto ZACK, apoyado por la GIZ, que tiene como objetivo integrar al menos 100 recicladores informales al sistema de recolección de residuos en tres provincias. Las organizaciones de apoyo como las fundaciones como Fundsazurza, han facilitado el contacto entre organizaciones dominicanas de recicladores y redes internacionales como la Red LACRE.

    A pesar de los esfuerzos, las condiciones de trabajo de los recicladores no han mejorado significativamente, y muchos siguen siendo expulsados de los vertederos de manera abusiva, pero pese a ello, hay que reconocer que la República Dominicana, ha dado pasos significativos hacia el reciclaje inclusivo, aún queda mucho por hacer para mejorar las condiciones de los recicladores y aumentar la eficiencia del sistema de reciclaje en todo el país.

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