La democracia y la libertad

Por Pedro Ovalles Pérez

OPINIÓN.-Lo más importante para los seres humanos son la libertad y la democracia. Ningún otro sistema, después del 1789, triunfo de la Revolución Francesa y aniquilación de la Monarquía (régimen con raíces en la Edad Media), ha superado el sistema de la democracia y la libertad ideado por los ilustrados franceses que prepararon dicha revolución y el advenimiento de una nueva Era: la búsqueda y la implantación mundialmente de sistemas o regímenes que aseguren en su funcionamiento las libertades públicas y los derechos humanos, así como condiciones óptimas de desarrollo y democracia, con los defectos que, obviamente, pueda tener en la práctica dicho sistema político-social.

En un libro titulado: «El espíritu de las leyes», el famoso ilustrado Barón de Montesquieu, dejó trazado el funcionamiento de un Estado dividido en sus tres poderes fundamentales (poder Legislativo, poder Judicial y poder Ejecutivo), democrático y libertario. Y Juan Jacobo Rousseau, el pedagogo ilustrado, el propulsor de la vuelta a la naturaleza con su libro: «Emilio», y en su otro no menos célebre: «Contrato social», especificó que el poder le viene a un gobernante del propio pueblo que lo eligió, no de ninguna otra entidad, para que le salvaguarde la libertad y la democracia, no para que se las suprima, no para que se las tronche, sino, todo lo contrario, para que imponga, como normas, esas dos categorías socio-políticas ya muchas veces reiteradas: la libertad y la democracia.

Todos los otros sistemas ensayados después han resultado un evidente fracaso; ejemplo de ello es la propia nación (Rusia) que quiso implantar otro en contraproducencia al que diseñaron los ilustrados; esa propia nación, cambió, regresó al régimen democrático y libertario ideado por los ilustrados, aunque siempre, y más ahora con Putin-Dictador-remanente del represor Starlin, ha tenido y tiene que proteger mundialmente a esos regímenes de corte dictatorial, supresores de la democracia y la libertad, como lo único que le queda de ese fallido ensayo, que casi todos sus ciudadanos se arrepienten. Siempre estoy de acuerdo con grandes pensadores latinoamericanos y del mundo, como es el caso de Octavio Paz (Premio Nobel de Literatura mexicano 1990) y otros muchos más: la libertad es la esencia del ser humano, lo más inherente al mismo. Se le puede conceder todo al ser humano, llenarlo de todas las facilidades, pero si le falta la libertad y por igual la democracia, le falta, asimismo, todo.

Le pueden dar de todo, rodearlo de todo, darle todo, y si no tiene libertad y democracia, mejor prefiere no tener nada, y buscársela como pueda, y tener libertad y democracia. Por eso siempre digo: la libertad es la vida del ser humano. Cuando al ser humano le quitan la libertad y la democracia, le están quitando su vida, su esencia, su mundo, su cielo, absolutamente todo. Sabemos que el régimen democrático diseñado por los ilustrados no es perfecto, tiene defectos, eso es innegable, pero es el más mejor que hasta ahora tenemos con todos y sus defectos, y eso varía de mejor a peor, o de peor a mejor, dependiendo de la nación que lo implemente.

Ello así, amigos, porque después del derrumbe del Muro de Berlín (9 de noviembre del 1989) y la desintegración de la Unión Soviética (26 de diciembre de 1991), de ahí para acá hemos estado bajo los efectos de una crisis ideológica socio-política, que a su vez ha originado una crisis espiritual.

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