La muerte del tirano Lilís en Moca el 26 de Julio de 1899, abrió nueva era democrática en RD

20294198_1425006274244772_4652105914789850492_n.jpgPor Nicolás Arroyo Ramos

MOCA.- Aquel 26 de Julio de 1899, está marcado en el calendario nacional de la historia y en la vida de Moca como una fecha memorable, histórica y gloriosa, ya que en la ocasión un grupo de valientes jóvenes de esta comunidad, dieron muerte al dictador Ulises Heureux (LILIS), hecho que puso fin a un régimen sanguinario y cambió el rumbo de la vida nacional.

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Ramón Cáceres, Horacio Vásquez, Jacobito de Lara, José Brache, Domingo Pichardo, Pablo Arnaud, Vicente

20292608_1425007327578000_4365407222748680954_n.jpg de la Maza, Blas de la Maza, protagonizaron en Moca, el valiente hecho del ajusticiamiento del dictador Lilís, con lo que liberaban la nación de un régimen oprobioso, enemigo de las libertades públicas y miserable.

 

 

Jacibito de Lara, ahijado de Lilis e hijo de Jacobo de Lara, comerciante mocano en cuyo negocio fue asesinado el dictador Heureaux, fue el primero en disparar, pese a que era un adolescente con solo 16 años. SE afirma que después del atentado estuvo escondido por los campos aledaños y reapareció en su casa el 25 de agosto, un mes después del magnicidio.

El cadáver de Lilís fue trasladado horas después a la ciudad de Santiago de los Caballeros, por el gobernador de la provincia Santiago, general Perico Pepín, quien se afirma abrió paso a balazos con lo que él y sus hombres despejaron el camino y tomaron el cuerpo sin vida del Presidente.

Con relación a su muerte datos históricos revelan que las heridas que acabó con la vida de Ulises Heureaux hizo impacto en su corazón. En Moca, el día 25 de julio, en la noche, le ofrecieron una recepción y al momento que fue abatido a balazos se disponía a viajar a Santiago.

En la ocasión asistió a la ciudad de Moca como parte de un recorrido que inició el día 21 de julio de 1899, para calmar a los hombres de negocio que estaban muy disgustados por los efectos de las emisiones inorgánicas que había hecho el Gobierno.
Sostienen que prometió a los comerciantes que estaba en ánimo de incinerar los billetes que había emitido para restaurar la confianza en su Gobierno. Su gira la comenzó en Sánchez donde cumplió su promesa. El 25 de julio quemó 4 mil pesos en La Vega y luego se trasladó a Moca.

Ulises Heureaux (Puerto Plata, 1844 – Moca, 1899) Militar y político dominicano, presidente de la República en dos ocasiones (1882-1884 y 1887-1899), quien durante su segundo mandato impuso un férreo sistema dictatorial en el país.

Hijo de Dassas Heureaux y Josefa Level, desde temprana edad fue entregado en adopción, no legal, y durante algún tiempo se llamó Hilarión. Al ser reconocido legalmente por su padre, éste le dio el nombre de Ulises. Muy joven se sumó a las filas restauradoras, donde estuvo al mando de diversos jefes, incluido Gaspar Polanco, hasta caer bajo las órdenes de Gregorio Luperón.

Al lado de éste desempeñó las funciones de militar y político, aunque luego, alcanzada la presidencia de la República, traicionaría los postulados de Luperón. En 1880, iniciado en el camino del poder, respaldó al padre Fernando Arturo de Meriño como candidato a la presidencia de la República, pasando a ser su ministro de Interior y Policía, ejecutor, en ocasiones por cuenta propia, de las medidas de fuerza que se creyeron necesarias para retener el poder. Al término del período de Meriño le sustituyó como presidente de la República, respaldado por el Partido Azul.

Conocido popularmente como Lilís, Heureaux asumió por primera vez la máxima magistratura del Estado el 1 de septiembre de 1882 y abandonó el sillón presidencial dos años más tarde, con la llegada al Palacio Nacional del escritor Francisco Billini, a quien el mismo Heureaux y otros le hicieron imposible gobernar.

Declarado defensor del independentismo dominicano, Heureaux gobernó en armonía con los dictados constitucionales durante su primer mandato. Pero cuando accedió nuevamente a la presidencia, instauró un régimen personalista que liquidó los principios democráticos, favoreció la corrupción y dejó al país en bancarrota.

Para garantizar su continuismo, estableció un sistema electoral de votaciones indirectas que justificaban una y otra vez su reelección en el cargo, y así consiguió perpetuar su dictadura en cuatro períodos de gobierno consecutivos: entre 1887 y 1889, entre 1889 y 1893, entre 1893 y 1897 y entre 1897 y 1899.

Demostró una inusitada sagacidad como estadista para seleccionar entre la clase política a todos aquellos personajes que pudieran cumplir con eficacia los dictados de su administración. A su servicio se pusieron líderes del Partido Rojo, cabecillas del Partido Azul y seguidores de otras tendencias ideológicas que, formando parte del mismo bando, garantizaban la estabilidad del gobierno y la consolidación de su presidente en el cargo.

Además, logró fomentar enemistades entre sus propios compañeros de partido, y acabó con el liderazgo de Luperón para evitar que se organizara una fuerza política sólida con capacidad para limitar sus poderes. Sin oposición, derogó leyes, controló órganos legales y fortaleció el ejército para disuadir posibles levantamientos. Se ganó el apelativo de “pacificador de la patria”, pero la estabilidad se sustentaba en métodos de coacción que contemplaban desde detenciones y destierros hasta asesinatos para quien se oponía a su gobierno.

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