
Por Nicolás Arroyo Ramos
MOCA.- Estab
lecidas por décadas en las márgenes del Río Moca, miles de familias, forman cordones de miserias humanas, viven en situación de hacinamiento, precariedad, insalubridad y miseria extrema, careciendo de los servicios esenciales de suministro de agua, recogida de basura, energía eléctrica, salud y sanitarios, con lo cual rinden tributo a la llamada “cultura de la pobreza” del antropólogo norteamericano, Oscar Lews.
Se estima que alrededor de 3 mil familias viven en las inmediaciones del Río Moca, donde comenzaron a instalarse en la mitad de la década del 70, buscando mejores condiciones económicas y de vida. La mayoría procedían de comunidades cercanas a Moca, tales como: Paso de Moca, La Ermita, Estancia Nueva, San Víctor, Cuero Duro, San Francisco Arriba y Abajo, Monte de la Jagua, y de la zona montañosa de la provincia Espaillat, especialmente de Villa Trina, Jamao al Norte y Gaspar Hernández.
Los primeros pobladores de esta zona, en sus lugares de origen, vivieron de la producción agrícola y pecuaria, pero querían dejar el campo para venir a “vivir en la ciudad”, como nos explicara Juan Rodríguez, quien vendiera unas cuantas tareas de tierra y bacas que heredó de su padre en la loma para venir a vivir al pueblo. Como la mayoría de los que vienen a la ciudad tuvo que alquilarse y luego comenzar a “chiripear” en una paletera que instalara.
Así comenzó una inmigración masiva de familias completas de campos de Moca y de zonas muy lejanas de la provincia Espaillat, formando una serie de barrios populares de esta comunidad, entre los que se destacan: La Española, Viejo Puerto Rico, Los López l, ll y lll, Manuel Rodríguez, Isla Perdida, 30 de Mayo, Jaro Sucio, La Joyita de Juan López y La Joyita de La Piscina, Quijada quieta, Salsipuedes, entre otro.
En estas populosas barriadas muchos realizan sus necesidades en letrinas o retretes que descargan al rio; pocas veces les dan servicio de luz o les recogen la basura, porque tampoco la pagan, mientras que carecen de fuentes de empleos con los cuales ganarse el sustento diario y da las familias residentes en este lugar.
En época de inundaciones decenas de viviendas han sido sepultadas por los del izamientos de tierra como nos explica la señora Gladys Moronta, quien lleva 43 años residiendo en este lugar, indicando que estos se producen con frecuencia en las orillas del rio y ha arrastrado decenas de viviendas: “Soy la primera que se mudó aquí y la única que queda en esta zona porque todas las personas que vivían ahí fueron arrastradas”, expone la señora Moronta.
Manifestó que cuando construyó su vivienda, hace mucho tiempo, estaba a más de medio kilómetro del
Moca “ahora estoy prácticamente en el río y con la amenaza de que en cualquier momento me arrastre como ha ocurrido con muchos”, al tiempo de pedir a las autoridades del gobierno venir en auxilio de cada una de estas familias.
La mayoría de viviendas de las personas que viven en estas barriadas son muy frágiles, hechas de madera, cartón, hojalata o levantadas a orilla del río Moca, dicen que están muy preocupado porque cada vez que llueve temen ser arrastradas con sus ajuares.
El licenciado Gabriel Guzmán, presidente del Plan Estratégico de la Provincia Espaillat (PEDEPE) plantea construcción de 2 mil viviendas para sacar la mayoría de familias que residen en esta zona. De esa manera, rescataríamos todo el entorno del rio Moca, sembrando árboles y mejorando el entorno de esa zona convertida en un arrabal.