
COLOMBIA.-Dos jefes de la droga, dos capos, dos cabezas del narcotráfico que asolaban al país fueron abatidos en una semana. Víctor Ramón Navarro alias Megateo fue dado de baja en un operativo de las Fuerzas Armadas, así lo confirmó hoy el presidente Juan Manuel Santos mediante su cuenta de Twitter.
Así mismo, Martin Farfán González alias Pijarvey fue abatido el pasado domingo 27 de septiembre en otro operativo, esta vez, a manos del Gaula de la Policía.
La historia criminal de ‘Megateo’, conocido no solo por ser uno de los más sanguinarios, sino por sus extravagancias, comenzó en las filas de las Farc, pero luego se habría unido al Epl, donde primero fue nombrado como jefe en San Calixto –de donde es oriundo– y luego como uno de los jefes del frente Libardo Mora Toro.
Aunque esa guerrilla se desmovilizó en 1991 tras el proceso de paz de los 90, ‘Megateo’ continuó delinquiendo bajo el nombre de ese grupo en el Catatumbo. Allí montó su emporio criminal alrededor del narcotráfico. De hecho, su poder creció a tal punto que logró hacerle frente a, por ejemplo, la embestida de las Autodefensas, que en su momento ‘desplazaron’ a las Farc y al Eln, que han tenido asiento histórico en esa región.
Tras la desmovilización de las Auc, ‘Megateo’ asumió como el ‘señor’ del Catatumbo. Fijó alianzas con narcos ‘puros’ que querían entrar a la región, con el frente 33 de las Farc, el frente Carlos Armando Cacua Guerrero, del Eln, y con las bandas criminales ‘clan Úsuga’ y ‘los Rastrojos’.
Por otra parte, el capo de los Llanos alias ‘Pijarvey’ significó 25 años de criminalidad de este narcotraficante. Se desmovilizó de las Auc en el 2006, pero continuó en la ilegalidad al lado de quien fuera su máximo jefe: el hoy extinto capo Pedro Guerrero, alias Cuchillo, que era el último de los herederos directos de los fundadores de los nuevos grupos: Erpac, ‘clan Úsuga’ y ‘los Rastrojos’.
Martín Farfán era el único de esa generación que había logrado mantenerse, pese a que había sido capturado en dos ocasiones. La última fue en diciembre del 2009 en el Meta, cuando el Estado pagó 1.700 millones de pesos de recompensa.
Tras pagar tres años de prisión, en el 2012 salió de la cárcel de alta seguridad de Cómbita directo a los Llanos Orientales a retomar los hilos de lo que quedaba del Erpac. Luego de la caída en el 2010 de alias Cuchillo, quien fue el máximo jefe de esa banda, varios de sus hombres de confianza habían salido del juego, puesto que decidieron someterse en el 2011 a la justicia. Hoy siguen presos.
Sin embargo, unos 300 hombres continuaron dedicados al narcotráfico en dos disidencias: la del bloque Meta, que ‘Pijarvey’ no pudo cooptar, y la del ‘Libertadores del Vichada’, de la que era su jefe. En el 2013, con una alianza con el ‘clan Úsuga’, buscó fortalecer esta facción, pero el pacto fracasó con la banda criminal, la de mayor incidencia en el país, pues intentó imponerle sus reglas. Ese fue el origen de una nueva guerra en los Llanos.
Esta semana, dos de las bandas más criminales del país se quedaron sin sus capos.
FUENTE: El Tiempo