
Por Luis Ramón López
MOCA.- Un empresario ligado al sector productivo agropecuario, llamó a la clase política nacional, a no invertir tantos recursos en su lucha por alcanzar posiciones electivas, a espalda de la pobreza en que vive la gran mayoria del pueblo dominicano.
Ramón Santana Rodríquez, se quejó de que es penoso ver como en los pueblos, ciudadades y comunidades rurales, dirigentes de los diferentes partidos aspirantes a ocupar cargos electivos congresuales, alcaldía y regidurías hacen gastos excesivos e innecesarios de dinero.
«Si un aspirante a diputado, síndico, regidor y senador en cualquier parte del territorio nacional, cuanta con el respaldo de la gran mayoria de ciudadanos de su pueblo, no es necesario de ese dispendio de recursos», argumentó el presidente de la empresa de agroinsumos Agrosaro.
De acuerdo a Santana Rodriguez, que mejor servicio de trabajo social comunitario, haría cualquier aspirante, si se volcara a llevar ese dinero, que sólo lo recuperan cuando llegan a posiciones, en obras de bien social en su respectivas comunidades,
No, hacen todo lo contrario, específicó el empresario mocano, Ramón Santana Rodríguez, en su lucha internas e externas, se olvidan en realidad de las necesidades de los pueblos, que en muchos de los casos son expuestas en su trajin proselitista.
Indicó que laborantismo político voraz, ha «desempolvado» del olvido muchos de los graves problemas y necesidades de los pueblos y ciudades, lo cual ha puesto sobre el descubierto la magnitud de nuestra pobreza, que en la práctica diaria es otra la que nos presentan.
Santana Rodriguez, manifestó que con la necesiades del pueblo, muchos de los polticos dominicanos en su historia»han jugado con la miseria, hambre y desigualdad social del pueblo», por eso llamó al a ese pueblo laborioso apoderarse de valentía y orgullo para hacer sentir en estas elecciones su poder del voto.
Es una oportunidad más que nos brinda la democracia, expuso el empresario mocano, para que el pueblo dominicano, comience a transitar por una verdadera reedistribución igualitaria de las riquezas, apegada a las leyes y normas establecidas, no a los caprichos oportunistas de muchos políticos.