
Por Luis Ramón López
MOCA.- Un municipio con una tradición de lucha patriótica, de gente buena y trabajadora, pasa por uno de lo más penoso y traumático episodio de su historia; verse arropada por la delincuencia urbana y la violencia, que jamás hallan visto sus pobladores.
Sin querer entrar en detalles teóricos del comportamiento y su origen de la delincuencia, los criminólogos han asociados tres elementos que influyen en la génesis del acto delictivo en una persona.
Veámos, el acto criminal se produce cuando un individuo se inclina a la delincuencia cuando entra en contacto con un objeto interesante para un acto delictivo que carece de la protgección suficiente, que es lo que está pasando en Moca, sus barrios y campos.
La Policia, un instrumento del órden público, que carece de las herramientas necesarias y de un personal capacitado acorde con la realidad que vive la sociedad; sin buenos salarios, sin compromisos social y vocación en su mayoria de los miembros de esa uniformada.
Actúan sin niguna planificación ni estrategia en el momento y las circunstancias que así lo ameriten y eso ha sido el caso patético de Moca y otras ciudades del país, en que la Policia, como cuerpo represivo y de prevención del desorden, se ha convertido en una institución desacreditada.
Por eso y otras razones es que la delincuencia urbana, la violencia, el robo, el narcotrafico y el sicariato, se han incrementado por la complicidad de miembros de la Policia que en su mayorían han vendido su alma al diablo por dinero.
Nos comentaba el gobernador civil provincial de Espaillat, licenciado Diloné Ovalles, que la culpa de la proliferación de la delincuencia en Moca, la tenía la propia Policia, porque tienen su alma vendida al diablo, en este caso al narcotráfico. Terrible acusación, que llama a la reflexión de toda la población.
Agrega en tono molesto que ya le dolía la garganta de decirlo en reuniones en su oficina, de que por unos pesitos se esta poniendo en juego la trranquilidad de los mocanos, los resultados de esa negligencia imperdonable; 13 asesinatos de jóvenes, unos 7 cambios de jefe policiales en Moca, sin hacer nada, empeorando la situación y los negocios y tumbes que se dan en la propia institución.
La población mocana espera en el nuevo coronel Matía Frías Candelario, un oficial de manos duras y recto, actuar como su rostro lo expresa, primero reuniendo a sus hombres bajo su mando y segundo que se planifique zonificando los puntos débiles y operario de la delincuencia para su intervención.
No es con operativos preventivos que se va a enfrentar la delincuencia en Moca, recogiendo a jóvenes sin identificar, eso tiempo pasaron, se ubican con una inteligencia de vigilancia montada, el objeto persecutorio. Lo demás es improvisación y bultos.