Impulsan cambios en industria gallística

Impulsan cambios en industria gallística

Por: Lyanne Meléndez García

El ordenamiento jurídico de la industria de gallos de peleas en la isla, cuya actividad económica genera hasta 60 millones de dólares anuales, se encamina a ser modificada, a lo que se suman los cambios que ha sufrido en los últimos años.

El debate en torno a considerar a las peleas de gallos como un deporte o una industria agrícola, volvió a la discusión luego de que el senador Ramón Ruiz Nieves presentara un proyecto de ley para cambiar la jurisdicción de esta práctica a otra agencia.

El proyecto del Senado 995 persigue enmendar la Ley 98 de 2007 conocida como “Ley de Gallos de Puerto Rico del Nuevo Milenio” a los fines de transferir al Departamento de Agricultura la jurisdicción y regulación del deporte de gallo, actualmente bajo el Departamento de Recreación y Deportes (DRD), que dirige Ramón Orta.

El legislador del Partido Popular Democrático (PPD) dijo a la agencia Inter News Service (INS) que se debe cambiar de jurisdicción porque “hay que ver que el deporte del gallo es un motor de desarrollo económico y agrícola y no solo un deporte”.

Ruiz Nieves explicó que Puerto Rico es la única jurisdicción en Estados Unidos que mantiene esta práctica que genera de 50 a 60 millones de dólares anuales en las 83 galleras registradas.

“Detrás de cada pelea hay once empleos indirectos”, mencionó Ruiz Nieves a la agencia INS durante la audiencia pública de la Comisión de Asuntos Gallísticos del DRD.

El senador del PPD expuso que hay una necesidad de fortalecer la industria de gallos ya que a diferencia de los 83 centros, que incluyen galleras y coliseos gallísticos que operan en la isla, antes había 101, lo que representa una merma de 20 galleras y se ha construido una sola gallera en los últimos 15 años.

A juicio del parlamentario esto se debe a que a los jóvenes no se les enseñan los valores ni la importancia del deporte del pico y espuela.

“Hay que establecer una política de lo que es el deporte del gallo, porque en Puerto Rico algunos no conocen de esto. Lo que no se mercadea no se vende”, expresó al admitir que es aficionado por lo que se describió como parte de la tradición puertorriqueña.

En la audiencia pública del DRD, en la que se discutió el Reglamento de Industria y Lidia de Gallos en Puerto Rico, el dueño de gallera Carlos Alborini, destacó que en 1976 había 141 galleras en la isla.

Atribuyó la merma de locales a la proliferación de las galleras clandestinas, que se estima en 120 alrededor de toda la isla.

“No se está haciendo nada con las galleras clandestinas”, reclamó el dueño de gallera al destacar que estos lugares ilegales afectan la labor que se realiza en los demás centros gallísticos.

Insistió en que “este problema de las galleras clandestinas debe llegar a la Legislatura, debe llegar hasta La Fortaleza si es necesario, porque estamos acabando con las galleras”.

Muchas personas prefieren asistir a galleras clandestinas, según estableció una fuente a la agencia INS, ya que los costos son más bajos en las ilegales.

Por ejemplo, en las galleras clandestinas la entrada es gratis mientras que, según la fuente, en las legales el costo fluctúa entre 10 hasta más de 35 dólares.

En los centros clandestinos de peleas de gallos tampoco cobran otros cargos, como las espuelas, y las lidias son de menos de cien dólares, a diferencia de las legales donde en muchas de ellas el costo comienza en los cien dólares.

Por su parte, Alborini exhortó a los dirigentes del deporte del gallo a que “le demos más importancia al asunto de las galleras clandestinas, (porque) esto es un problema que está acabando con nosotros”.

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