
Por Luis Ramón López
SANTIAGO.- Personas inescrupulosas se están dando a la tarea de destruir nuestras reservas boscosas en campos, sierras y ahora en la falda de la loma de Diego de Ocampo, en la cordillera septentrional, en Santiago, lo que constituye una verdadera amenaza a la biodiversidad.
El probrema es aún mayor, porque esta degradación de nuestros suelos, de nuestros recursos naturales, para dar paso al modernismo urbano, con la construcción de viviendas, villas y hoteles, sin importar el daño ecológico a la madre naturaleza que alberga en esa zona un ecosistema único, se desarrolla a la vista de las autoridades de Medioambiente.
Ningún organismo ni entidad defensora de los recursos naturales, se han pronunciado en Santiago al parecer, antes esta estocada mortal a la loma del Pico Diego de Ocampo, en la ciudad corazón, que se ve de todo Santiago, la destrucción abusiva y despiadada contra ese monumento natural, que dá belleza y encantos a toda la región.
Parece ser, que a nadie le interesa ciudar esos recursos natuales que allí habitan. Se comenzó desforestando para dar pasos a la quema de carbón, en varios lugares que se podían ver desde las alturas en los aviones en bajadas hacia su aterrizaje en el aeropuerto Cibao, la humereda de los hornos.
De seguir produciéndose el desmonte que se observa en la falda de la loma del Pico Diego de Ocampo en Santiago, en breve tiempo tendremos el cerro habitacional Diego de Ocampo, donde se levantarán lujosos apartamentos y viviendas, en anuncios en todo Santiago, como una de las mejores maravillas para vivir tranquilos en Santiago.
Con el calentamiento que se viene sintiendo en toda la geografia nacional, el lentamiento en esa zona de Santiago de complejos habitacionales, ocasionará más calor y menos lluvias para los santiagueros y la misma región.