SANTO DOMINGO.- Como va el auge de la delincuencia en la República Dominicana, se tendrá que aplicar alguna tarifa por la cabeza de cada delincuente para de esta manera poder contener su crecimiento.
En la era de Trujillo, para las décadas de los 40 y 50 hubo un crecimiento en el país de robos, que obligó al jefe de la policia de entonces, Ludovinio Fernández, a ofrecer a la ciudadanía premios, a quienes ayuden a controlar la delincuencia ejecutando a delincuenntes.
Los premios que ofrecía la policia, para el año 1955, por la cabeza de cada delincuente ejecutado era de 500 mil pesos por un violador y asesino, mientras que por la muerte de un ladrón pagaba la jefatura de Ludovinio Fernández, 250 mil pesos, pagadero en efectivo al entregar la cabeza del delincuente ejecutado.
Se recuerda,que en la era de Trujillo, el gobierno fue implacable con los ladrones, al extremo que casi lo extermina a todos, ya que emprendió una guerra sin cuartel, que permitió poner control a ese mal para esa época.
En ese tiempo se llegó a decir y todavía se repite, que se podía salir a las calles cargado de dinero y amanecer en el parque o en una esquina dormiendo «sin pasarle nada», hoy en día se dá todo lo contrario, no hay seguridad y la población se siente insegura.
Lo ocurrido en un negocio de expendio de bebidas en la ciudad capital, donde delinuentes penetraron con machetes en mano, y rociaron machetazos a todo los parroquianos presentes, sin importar su género, provocando heridas a cada uno y otros tantos demanes que se producen en el país por la ola de delicuencia y violencia que afecta la sociedad dominicana
Eso y otros delitos tentarios a la tranquilidad y sosiego ciudadano, no hubiese ocurrido, en esa era. Ahora existen otros métodos modernos de combate a la delincuencia, que al parecer no estan dando los resultados, que la población espera.
Cada día son más los hechos de violencia, robos y delincuencia que la pobloación dominicana «no aguanta» más, porque la delincuencia se ha apoderado de los barrios y ciudades del país, provocanco muertes y la desesperación en la ciudadanía.