
Por Luis Ramón López

OPINIÓN.-En el contexto de la transición energética y la revolución tecnológica global, los minerales conocidos como tierras raras han adquirido un valor estratégico sin precedentes. Utilizados en la fabricación de baterías, imanes, turbinas eólicas, vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos, estos recursos se han convertido en un elemento clave para la economía del siglo XXI.
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