
Por Luis Ramón López
OPINIÓN.-La Semana Santa, más allá de un calendario religioso, sigue siendo un espejo donde se reflejan los cambios de la sociedad. Lo que alguna vez fue un tiempo de recogimiento casi sagrado, se ha convertido hoy en una mezcla de turismo, descanso y fe selectiva. ¿Es eso malo? No necesariamente. Pero sí nos invita a pensar: ¿qué tanto hemos cambiado como sociedad y hacia dónde vamos?
Sigue leyendo