Por Nicolás Arroyo Ramos
OPINIÓN.-El afán de protagonismo patológico, evidencia un vacío existencial de la persona que la padece. Afecta, con frecuencia, a figuras de la comunicación, política, educación, salud, negocio, comercio, derecho, deportes, arte, cultura y hasta a integrantes de religiones de distintas denominaciones.
Sigue leyendo







