
Por Luis Ramón López

MOCA, Espaillat.-El conflicto bélico en Medio Oriente, particularmente la guerra con Irán y las tensiones con potencias occidentales lideradas por los EE.UU, está generando importantes repercusiones en la economía mundial y podría tener efectos directos en países importadores de combustibles como la República Dominicana.
El conflicto ha provocado una fuerte volatilidad en los mercados energéticos internacionales, con un aumento considerable en el precio del petróleo debido al temor de interrupciones en el suministro global.
Gran parte del petróleo mundial transita por el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula alrededor del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas, lo que convierte a esta región en un punto clave para la estabilidad energética global.
Las tensiones militares han impulsado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril, generando preocupación en los mercados financieros y presiones inflacionarias en numerosos países.
Aunque la República Dominicana no participa directamente en el conflicto, su economía es vulnerable a los cambios en el precio internacional del petróleo, ya que depende en gran medida de la importación de combustibles para el transporte, la industria y la generación eléctrica.
Según datos económicos recientes, el país importó cerca de 74 millones de barriles de petróleo y derivados en 2024, con una factura superior a 4,700 millones de dólares.
Expertos señalan que por cada dólar que sube el precio del barril, el país podría tener que pagar entre 70 y 76 millones de dólares adicionales al año en su factura petrolera.
Esto podría traducirse en un aumento en los precios de los combustibles, mayor costo del transporte público y privado, incremento en el precio de los alimentos y productos importados, mayor presión sobre la inflación nacional y un incremento del gasto público en subsidios a combustibles y electricidad.
El gobierno dominicano ya ha tenido que destinar miles de millones de pesos para subsidiar los combustibles y evitar aumentos bruscos en los precios al consumidor. En algunos años recientes, el Estado ha invertido más de 84 mil millones de pesos en subsidios energéticos para contener la inflación y proteger la economía familiar.
Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y los precios del petróleo continúan en alza, el país podría enfrentar mayores presiones fiscales, afectando la planificación del presupuesto nacional.
Además del impacto energético, la guerra también podría influir en otros sectores clave de la economía dominicana como el turismo: aumento en el costo del combustible de aviación y los pasajes. El Comercio internacional: incremento en el costo de los fletes marítimos. La producción agrícola: encarecimiento de fertilizantes y transporte y la electricidad: aumento en el costo de generación de energía.
Economistas advierten que las economías pequeñas y abiertas, como la dominicana, suelen verse afectadas por conflictos internacionales aunque no participen en ellos, debido a su dependencia de los mercados globales de energía, transporte y comercio.
En ese contexto, especialistas sugieren acelerar políticas de diversificación energética, inversión en energías renovables y reducción de la dependencia del petróleo, como medidas clave para fortalecer la resiliencia económica ante crisis internacionales.
La evolución del conflicto en Medio Oriente, seguirá siendo determinante para la estabilidad de los mercados energéticos y, en consecuencia, para el desempeño económico de países como la República Dominicana.