Por Luis Ramón López
MOCA, Espaillat.-Moca, la histórica ciudad del Viaducto, cuna de grandes hombres y mujeres del arte, la literatura y el pensamiento, necesita con urgencia un renacer cultural que la devuelva al sitial que una vez ocupó en el escenario nacional.
Hoy, muchos mocanos consideran que la ciudad se encuentra “dormida en los laureles”, viviendo de glorias pasadas sin proyectar con firmeza un presente y un futuro cultural acorde con su rica tradición. La cultura, que en otros tiempos fue estandarte de identidad, orgullo y proyección, parece haber quedado relegada a un segundo plano.
Diversos actores culturales entienden que ha llegado el momento de integrarse sin banderías ni protagonismos estériles. Gestores culturales valiosos existen, con talento, capacidad y visión; sin embargo, señalan que la falta de voluntad de algunas instancias ha frenado el impulso necesario para consolidar una agenda cultural sólida y permanente.

“Hay quienes no ven más allá de sus pies, y al no levantar la frente, no pueden mirar hacia el horizonte”, expresan representantes del sector cultural, al referirse a la escasa inversión y al poco respaldo que en ocasiones reciben las iniciativas artísticas. Porque, como decía Cantinflas, “ahí está el detalle”: lo que no se vive, no se siente; y lo que no se siente, no se defiende ni se impulsa.
La cultura, no es un gasto, es una inversión social. Es formación, identidad, turismo, economía naranja y desarrollo humano. Apostar a la cultura es apostar a la juventud, al pensamiento crítico y al fortalecimiento del tejido social.
Moca, tiene el talento, la historia y el potencial. Solo necesita decisión, articulación y compromiso real de todos los sectores: autoridades, empresarios, educadores, artistas y sociedad civil.
El llamado es claro, que Moca se levante, que recupere su dinamismo cultural y vuelva a estar en la palestra pública nacional como referente artístico e intelectual. Que la ciudad del Viaducto, no sea solo memoria, sino presente vibrante y futuro prometedor.
El renacer cultural no puede seguir esperando.