
Por Ignacio Guerrero
SANTIAGO.-Monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo de Santiago y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, imploró a Dios para que este año 2026 no este “manchado por la corrupción e impunidad” y catalogó el caso de Senasa de “grave e indecente”, porque atenta contra la vida y la dignidad humana.
El mitrado exteriorizó sus conceptos durante la eucatistía de Año Nuevo, la cual se ofició en la Catedral Santiago Apóstol, momento que aprovechó para pedirle al Señor que derrame bendiciones por la salud, el bienestar y la seguridad del pueblo dominicano.
“No basta, -precisó el prelado- con condenar la corrupción de palabra, sino que es un compromiso combatirla con acciones firmes y concretas”.
“Además,- exclamó- es inadmisible e inmoral la pretensión de lucrarse a expensa de la salud de la población, porque esas prácticas socavan la confianza en la justicia e instituciones públicas y al mismo tiempo hieren con mucha profundidad a todos los sectores de la sociedad”.
Rodríguez instó a los católicos y a todos los dominicanos “iniciar este año 2026 bajo la bendición y la misericordia de Dios, porque impregna la fuerza divina que da sentido a la luz, la esperanza y a los valores para contrarrestar los antivalores, la deshonestidad, la violencia, las guerras y la maldad”.
asegurando que la humanidad no inicia este nuevo período «sola ni a la deriva», sino sostenida por una fuerza divina que da sentido y esperanza en medio de un mundo herido por la deshonestidad, la violencia y la guerra.
Durante la celebración eucarística en acción de gracias por el nuevo año 2026, el arzobispo de Santiago de los Caballeros, insistió que este 2026 el pueblo sea bendecido y no manchado por casos de corrupción e impunidad como el del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa).
“Tenemos que unirnos, -subrayó monseñor Rodríguez- alrededor de una cruzada para defender la paz, la justicia social, el bien común y transparencia en el manejo de los recursos del Estado, los cuales deben destinarse para resolver los problemas nacionales y dar respuestas a las necesidades perentorias de la gente”.
Y añadió “este debe ser un año para trabajar y vivir la honestidad, no la corrupción. Vivir como hijos de Dios y constructores de fraternidad, pedimos por la reconciliación y bien común”.
Rodríguez Rodríguez anhela que este nuevo año el Señor conceda la paz y el don de diálogo a países en guerra y violencia con miras a lograr un mundo más humano, fraterno y pacificado.
“Que Dios ayude a silenciar armas nucleares y construya caminos de dialogos sinceros que construyan paz justa y verdadera, donde se respete la dignidad de todos”, puntualizó el arzobispo de Santiago.