Luis Abinader, un presidente bien intencionado, pero mal acompañado

Abinader: “Los cambios son esenciales en las instituciones del Gobierno”

Por Luis Ramón López

MOCA.-En la opinión de diversos sectores de la sociedad, el presidente Luis Abinader es percibido como un hombre de buenas intenciones, de carácter afable y con un perfil personal alejado de escándalos de corrupción. Sin embargo, esa imagen positiva choca con una gestión de gobierno que, a juicio de sus críticos, se ha visto empañada por la actuación de parte de su equipo de trabajo.

En conversaciones con dirigentes políticos, líderes comunitarios y ciudadanos de a pie, se repite un mismo diagnóstico: el presidente está mal acompañado. Se refieren a funcionarios que, según las críticas, llegaron al poder “con hambre”, con más interés en ocupar posiciones y disfrutar de privilegios que en atender las demandas de la población.

Voces opositoras y analistas políticos han señalado que varios ministerios y direcciones estatales han perdido conexión con la realidad social del país. Los problemas de inseguridad, el alto costo de la vida y el endeudamiento estatal son señalados como consecuencias de decisiones deficientes y de la falta de coordinación entre las instituciones.

“Luis Abinader es buena persona, pero su gobierno está rodeado de funcionarios que se han olvidado del pueblo. No basta con tener un presidente honesto; es necesario un equipo de trabajo comprometido y con vocación de servicio”, expresó un dirigente comunitario en Moca, reflejando un sentir que se repite en distintas provincias.

Pese a estas críticas, sectores oficialistas defienden que el presidente ha mantenido un esfuerzo constante por atraer inversiones, impulsar obras de infraestructura y mejorar la transparencia, pero reconocen que enfrenta el reto de renovar y depurar su equipo para reconectar con la ciudadanía.

A medida que avanza el período de gobierno, iniciando su segundo periodo, el desafío para Luis Abinader, no parece estar en su imagen personal, sino en demostrar que puede liderar con firmeza, exigir resultados a sus colaboradores y corregir el rumbo antes de que la percepción de un “buen presidente mal acompañado” se consolide como la narrativa dominante en la opinión pública.

Ya en el firmamento político dominicano y la percepción ciudadana, empieza a dibujarse la imagen de un presidente que siente la soledad del poder, aun estando en el poder. Una soledad que no proviene de la falta de aliados políticos, sino de la ausencia de un equipo sólido, leal y eficiente que respalde con hechos las promesas presidenciales.

Y como repite la gente en las calles: “con buenas intenciones no se va al colmado a comprar”. La ciudadanía exige resultados concretos, no solo promesas ni gestos de cercanía.

Deja un comentario