Denuncian que las visitas de funcionarios a zonas afectadas por los aguaceros carecen de acción y empatía

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Por Luis Ramón López

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MOCA, Espaillat.-Mientras los aguaceros continúan dejando a su paso calles anegadas, viviendas destruidas y familias desplazadas, las comunidades afectadas en el municipio de Moca y otras zonas de la provincia Espaillat denuncian una escena que se ha vuelto tristemente habitual: la llegada de funcionarios públicos sin energía, sin respuestas concretas y, lo más alarmante, sin ayuda real.

“Vinieron con la camioneta limpia, la ropa seca y las manos vacías”, comentó una señora afectada por las inundaciones. “Nosotros esperábamos que al menos trajeran algo, aunque sea unas fundas con comida o plásticos para tapar el techo. Pero ni eso.”

La imagen se repite en sectores y zonas rurales, donde los residentes aseguran que las visitas oficiales son más un acto para la cámara que una respuesta institucional efectiva. “Llegan con los fotógrafos, se tiran tres fotos mirando al horizonte y se van. No preguntan, no escuchan, no ayudan”, son las quejas de los afectados.

A las críticas se suma el desánimo visible en muchos de los representantes del gobierno local y provincial. “Se les nota que están ahí por cumplir, sin alma. Hablan como si esto fuera una obligación incómoda, no una emergencia humana”, observa la población.

Según analistas locales, esta actitud pone en evidencia una desconexión profunda entre los líderes municipales y provinciales y las necesidades reales de la población. “La gente no necesita que los funcionarios vengan a ver lodo, sino que traigan soluciones. Si van a venir con la carreta vacía, mejor que no vengan”.

Por su parte, las autoridades han asegurado en redes sociales y notas de prensa que “están en el territorio evaluando los daños”, pero no se han ofrecido detalles sobre planes de ayuda inmediata o recursos específicos asignados.

Mientras tanto, los mocanos y espallatenses afectados siguen esperando algo más que palabras. Esperan acción, compromiso, y sobre todo, respeto. Porque en tiempos de emergencia, la presencia sin empatía ni soluciones no vale más que una carreta vacía en medio del barro.

Las lluvias recientes han dejado una estela de destrucción en varios sectores del país, especialmente en zonas vulnerables donde la infraestructura apenas resiste el embate del agua. En medio de la emergencia, los ciudadanos no solo enfrentan la pérdida de bienes materiales, sino también una profunda sensación de abandono institucional.

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