
Por Luis Ramón López
Un lugar de fiesta convertido en escenario de dolor
SANTO DOMINGO.-Lo que durante años fue considerado uno de los centros de diversión más emblemáticos y exclusivos del país, hoy es recordado por una tragedia que pudo y debió evitarse.
El Jet Set, símbolo de la vida nocturna, de presentaciones artísticas de renombre y de noches de lujo y desenfreno, quedó manchado por un episodio que expuso no solo las fallas de seguridad de un establecimiento de esta magnitud, sino también la negligencia y el abandono de las autoridades responsables de fiscalizar estos espacios.

Lo que pasó en El Jet Set no fue un simple accidente: fue la crónica de una tragedia anunciada.
Durante años, clientes frecuentes y empleados habían expresado preocupaciones sobre las condiciones estructurales del local. Techos viejos, sistema eléctrico obsoleto, salidas de emergencia obstruidas y un protocolo de seguridad prácticamente inexistente.
Las advertencias estaban ahí. Los rumores también. Pero nadie hizo nada.
Ni los dueños del negocio, ni las autoridades municipales, ni los organismos de control. Todo quedó bajo el manto del «esto nunca pasa aquí»… hasta que pasó.
Testigos relatan que la noche del lunes 8 de abril 2025, dia de la tragedia, el local estaba lleno. La música, el ambiente festivo con la representación del merenguero Rubby Pérez, el telón de fondo de una estructura debilitada y peligrosa.
El caso de El Jet Set no es solo una historia de una noche fatal. Es el reflejo de una cultura de permisividad, de corrupción silenciosa, de desinterés por la vida humana cuando hay dinero de por medio.
La gran tragedia de El Jet Set debía haberse evitado. Pero como ocurre tantas veces en nuestro país, se actuó tarde… cuando las lágrimas ya corrían, cuando las ambulancias ya no daban abasto cargando los muertos y los heridos.
La tragedia que será recordada por siglo, que debió evitarse dejo 231 víctimas fatales y 189 personas heridas marcadas con las cicatrices de la negligencia, descuido y desidia de los dueños del Jet Set, la discoteca que fue una marca país, que dejó una sombra en la memoria de cada dominicano.