Por David Anselmo Balcacer
OPINIÓN.-El manejo de los asuntos municipales en Moca ha generado una creciente preocupación entre los ciudadanos, poniendo de manifiesto la necesidad de una gestión más eficiente y responsable por parte de las autoridades locales.
Es determinante entender que la solución a los problemas municipales no recae en la intervención del gobierno central, sino en la adecuada administración de los recursos por parte del Alcalde Miguel Guarocuya Cabral y el Concejo de Regidores.
La persistencia de problemas como el vertedero municipal, la acumulación de basura en el casco urbano y la presencia masiva de inmigrantes haitianos en la plaza de agricultores en el mercado nuevo, evidencian una falta de planificación y acción efectiva por parte de la administración local. Estos asuntos requieren soluciones inmediatas y concretas que deben surgir del propio ayuntamiento, no de instancias superiores del gobierno.
Debemos decir que la problemática de la municipalidad y la solución de la misma no depende de la intervención del Ministro Administrativo de la Presidencia, licenciado Andrés Bautista, sino del manejo administrativo y presupuestario del alcalde y del Concejo de Regidores.
El alcalde Guarocuya Cabral debe rendir cuentas sobre estas situaciones y explicar por qué, a pesar de contar con un presupuesto asignado, estos problemas persisten. Su enfoque populista parece estar desfasado frente a las necesidades reales de una ciudad que históricamente ha sido un bastión de progreso y civismo.
El municipio de Moca, con su rica historia y su papel en eventos trascendentales como la Constitución de 1858, debe despertar y reclamar su lugar como un municipio modelo en la gestión local. Los mocanos merecen una administración que esté a la altura de su legado histórico, no un liderazgo que se escuda en el populismo para evadir sus responsabilidades.
Es momento de que Moca asuma su rol histórico y exija a sus autoridades locales resultados concretos. El presidente de la República tiene asuntos de Estado que atender; los problemas municipales deben ser resueltos por quienes fueron elegidos para esa tarea específica. La ciudadanía debe mantenerse vigilante y exigir una rendición de cuentas clara y transparente sobre el uso de los recursos municipales.
El futuro de Moca depende de una gestión municipal eficiente y comprometida, no de soluciones externas o de un populismo trasnochado. Es hora de que el alcalde Guarocuya Cabral demuestre con hechos, no con palabras, su capacidad para liderar el municipio hacia un verdadero progreso.
El autor es doctor en Derecho, articulista y gestor social y cultural
