Fundadora del Colegio Porfirio Morales

Por Pedro Ovalles Pérez

OPINIÓN.-En la justicia “La Seño” (como cariñosamente se le llamaba a Aurora Tavárez Belliard, nacida en el municipio de Guayubín, Monte Cristi, 1894, y fenecida en el municipio de Moca, 1972) alcanza un sitial excepcional.

Su pensamiento, empapado del positivismo comtiano, adquiere la forma de una lúcida racionalidad para ejercer un magisterio de valores, evidentemente adelantándose a su tiempo. Desde joven, y en todas sus obras se refleja, que propugnó por la igualdad, donde la equidad no tan sólo fue una prédica, sino que fue la eterna compañera en toda su práctica de docente en el sentido amplio de la palabra.

En la justicia, como categoría humana que hace posible entender la realidad desde una óptica de humanidad y temor a Dios, La Seño, más que en sus obras, dejó en toda su existencia, en su experiencia, los mejores ejemplos de equidad, hermandad, lealtad, sinceridad, discreción, afabilidad, puntualidad, laboriosidad, reciedumbre, buen gusto, responsabilidad, paciencia, buen humor, amistad y agradecimiento.

En cada uno de estos valores mencionados dejó enciclopedias de ejemplos a seguir, que hasta en el lenguaje que usó para escribir las tantas obras de enseñanza que dejó, pues notamos la sencillez, la abundancia de humanidad que transmite.

Es por ello que, en su tiempo, las obras de texto que más se usaban eran las de ella, porque la dimensión de lo justo trajo consigo tener presente, en una época tan difícil como la del trujillismo: lo nacional, amor a la Patria, a nuestros valores, a la soberanía nacional, a nuestra identidad cultural y geográfica.

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