
Por Elba López

MOCA, Espaillat.-En uno de los recorridos cuando voy a mi pueblo, me encontré con un ciudadano y servidor público que ha entregado más de veinte años a la administración pública y al servicio íntegramente.
Lamentable ver en su mirada la indignación, el sufrimiento y la desmoralización. En su sonrisa llana, carita de ¨Jesús¨ observar una muestra de perseverancia y entusiasmo por la vida.
En el Gobierno Local de Moca (Ayuntamiento) duró diecisiete años, en la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Moca (CORAAMOCA) ocho años y en Obras Públicas cuatro años más y nadie advierte que deben adherirse a las normativas y otorgarle su pensión. ¿Es decir que son ignorantes de la Ley No. 379, que establece un nuevo régimen de Jubilaciones y Pensiones del Estado Dominicano para los Funcionarios y Empleados Públicos?
¨Chochoi¨ no exige su pensión, que deben otorgarle por derecho, sino que tampoco lo reciben en ninguna de estas instituciones públicas donde el dejo su epidermis. En él “la punta del iceberg», el desgarro de la sociedad y la falta de compromiso de algunas autoridades.
Camina sin norte ni condición en los barrios de mi patria chica, su robustez afectada, disminuida, porque no tiene de que vivir después de haber entregado tantos años de trabajo productivo.
Casi treinta años de manera ininterrumpida, y mendiga por las calles en busca de que alguien le dé respuesta o que sencillamente lo escuche.
Cuantos ¨chochoi¨ estarán deambulando sin prestigio, apegados a un cinismo perpetuo y egos de ciertos funcionarios que no les duele la marginalidad, y sacrifican a este gran ciudadano, del cual me enorgullece llevar el mismo sabor a pueblo.
Desde mi tribuna, alzo mi voz a favor de una pensión digna para ¨Chochoi¨, que sus pies descalzos no mueran en la tierra, y que el polvo de la tristeza no conjugue sus lágrimas insinuando su desgracia.
¡SALVEMOS A CHOCHOI!