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Un gobierno serio que reponda al interés colectivo de la nación, no permite a un director de un organismo como lo es la Dirección Nacional de Control de Drogas, (DNCD), hablar con tantas incoherencias e impresiciones sobre un caso, que a la luz de los hechos y las evidencias, del allanamiento de la barberia en Villa Vásquez, merece una seria investigación, pero vició la misma con su imprudente declaraciones a los medios.
Villa Vásquez, esa zona, el país y el mundo, han seguido de cerca el abuso y atropello al bien jurídico en este caso, del derecho de cada dominicano a la libertad, la paz y la tranquilidad, los que violentados, vulnerados en esencia por esta joven fiscal y los agentes antinárcoticos de la DNCD, con lo que se anuncia un mal futuro con hechos de esta naturaleza al mundo, sin no se toman medidas ejemplarizadoras, comenzando por su jefe.
En este caso no pueden haber vacas sagradas, el gobierno y la justicia, tienen que ser coherentes, en el allanamiento de la barberia de Villa Vásquez, fue un plan premeditado, rodeado de hechos, evidencias y circunstancias, con intenciones maliciosas
Según el artículo número 8, de la Ley 50-88, sobre Drogas y Sustancias Controladas de la República Dominicana, a lo concerniente al allanamiento de la barberia, cuenta con una base de procedimientos, en su letra (f), especifica: «que el encargado del allanamiento debe leer el acta de allanamiento y verificar que todo esta completo y correcto antes de estampar su firma en el referido documento».
También en la letra (h), de esta ley, se lee: «Antes de realizar un allanamiento, los miembros de la DNCD, deberán tener indicios suficientes de que el lugar está vinculado al tráfico de drogas, mediante la investigación previa».
Todos estos procedimientos contenidos en la Ley 50-88, obsoleta por ciento, y las demás infracciones, fueron objeto de violaciones con agravantes.