Por Luis Ramón López
MOCA.-120 años se cumplieron este viernes, del asesinato en esta ciudad, del dictador general Ulises Heureaux (Lilís), de manos de un grupo de jóvenes valientes mocanos, cuando el tirano visitaba a su amigo comerciante Jacobo de Lara, en cuyo negocio resultó ajusticiado el audaz político y militar dominicano.

Este hecho de sangre, que le da el acuñado nombre histórico a la provincia Espaillat, de «cuna de héroes y sepulturera de tiranos», sucedió un 26 de julio de 1899 y que encabezaron los jóvenes valientes Horacio Vásquez, Jacobito de Lara, ahijado de Lilís, y Ramón Cáceres.
El Presidente Ulises Heureaux (Lilís), un militar de carrera, de finos ideales políticos y estratega natural, mantenía estrechas relaciones comerciales y vínculos familiares, visitaba con frecuencia la ciudad antes de ir a otras provincia a actividades oficiales.
Con su compadre Jacobo de Lara, Lilís, además de las relaciones comerciales, que mantenía, aprovechaba sus pasos por la Villa del Viaducto, para hablar de los temas políticos, sociales y económicos del momento.
En esta conjura jugaron un papel estelar e importante otros mocanos, como José Brache, quien fue el encargado de avisar a los conjurados para el tiranicidio que terminó con la vida de Lilís, Domingo Pichardo, Pablo Arnaud, Vicente de la Maza, Blas de la Maza y otros.
El Presidente Lilís, hombre corpulento, de formación militar y guapo, con poco escorta se movia a su visita a Moca, por su relación con la familia de Lara, esa tarde día de Santa Ana, su ahijado Jacobito aprovecho lo que se venia urdiendo la trama conspirativa con antelación, aprovechó y por una rendija detrás de una puerta del negocio de su padre, el adolescente de 16 años, disparó seis veces contra el cuerpo del general, que lo alcanzaron en el brazo izquierdo, que le penetró la cadera.
Luego de estar seriamente herido Ramón Cáceres, que se encontraba en otro extremo del local comercial, le dió cuatro balazos en el pecho, lo que llevaron al dictador moribundo a tratar de refugfiarse y protegerse detrás de un árbol frondoso de guásuma, al correr cayó al cruzar la calle, donde hoy se encuentra el museo 26 de julio, en homenaje a los conjurados del tiranicidio de 1899.
Al ser asesinado en Moca, Heureaux andaba por este pueblo en un recorrido iniciado el día 21 de julio de 1899. con el objetivo de enterarse de disgustos que afectaban a su gobierno por la situación económica y la inestabilidad social.
Este hecho histórico, que coloca a Moca, en el extremismo de la historia, porque los presidentes en su visita a la villa del Viaducto, redoblan su séquito de seguridad y su figura recibe más protección. Se dice que el mocano tiene fama de ser guapo, valiente y que no baraja pleito.
Lilís, en su haber hizo florecer los medios de comunicación. Lilís fue responsable de la instauración del ferrocarril. Lilís fue auspiciador de las primeras y más importantes obras de infraestructuras del gobierno, pero al mismo tiempo, fue responsable de la deuda externa que quebró las finanzas públicas, y fue responsable de los mayores déficit fiscales del siglo XIX.
La realidad, de que con la muerte sangrienta del Presidente Heureaux, el 26 de julio de 1899, hace 120 años, la historia política y republicana de la república, toma otro curso y giro, que han repercutidos hasta nuestro días, y que pese a su régido regimen, tuvo muchas luces, y recibió el apoyo de su padre militar y político, el general Gregorio Luperón.