Recesión económica arruina aspiraciones de familias dominicanas residentes en NY

Por Luis Ramón López

NEW YORK.-Los dominicanos residentes en esta gran urbe, no están viviendo los mejores momentos, que por tradición proporsionaba el anhelado y buscado sueño americano, por lo que llegaron hasta aquí, cuando el sistema de vida en la República Dominicana era muy deficiente en lo económico, social y educativo tres décadas atrás.

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En el transcurrir del tiempo de la abundancia, la ciudad de New York, a pasado a ser una metrópoli en la que sus servicios todos se han elevado por las nubes; los empleos, la alta renta, los impuestos, la comida, están cada día estrangulando su existencia y modo de vivir.

La recesión que afecta las actividades económicas, comerciales e industriales, que han hecho variar los planes de las familias dominicanas y de otros grupos étnicos, recomponiendo su quehacer cotidiano, para poder enfrentar la díficil situación de aprieto.

Las factorias textiles que para los años 80 y 90  fue la gran fuente de generación de empleos, desapareció casi en su totalidad, la renta de alquiler, para la misma época oscilaba entre los US$500.00 a 525,00 mensual, hoy esa misma renta remonta a los US$2,500 a 3,000, en promedio en vencidarios pobres.

La renta comercial ha sido otro factor de que muchos negocios; bodegas, tiendas y restaurantes, en los barrios de la comunidad latina, especifícamente dominicana, hayan tenido que cerrar sus puertas, debido a su elevado costo, a lo que se le agrega también los abultados impuestos que cobra la ciudad.

Ese sueño americano que muchos acariciaban en el pasado, ahora convertido en una pesadilla, que ha atrapado a muchos dominicanos y latinos, que creian que la abundancia no llegaría a su fín, comienzan a vivir en depresión emocional, que está afectando la salud de gran cantidad de residentes.

La comida, alimentos, frutas, vegetales, víveres, carnes, mariscos y pescados, cada día sus precios alcanzan niveles que se alejan de la mesa de la familia y los pensionados, que tienen que hacer ajustes de sus pocos ingresos para poder subsistir, de manera precaria, están al grito.

Los servicios de salud, viviendas, educación y ayuda social, se tornan cuando la abundancia no existe, defectuoso, atropellante e insuficiente, lo que se evidencia con el crecimiento del desempleo, muchas más gentes viviendo de la caridad pública, gente dormiendo en los trenes, parques y en cualquier espacio cercano a puentes.

Esta triste realidad es el espejismo de una sociedad donde la mayoria de su población vivió de las ayudas del gobierno, y ahora cuando todo a cambiado, el comportamiento que se observa es de una sociedad desigual a los extremos, que denota la pobreza en su máxima expresión.

Comerciantes bodegueros consultados coinciden en que la realidad de la ciudad de New York, es otra, comparada hace tres décadas, donde había de todo; barato, económico y en abundancia, pero con un alto grado de violencia la que se vivió en aquel entonces.

Sostienen que las ventas en sus negocios han bajados considerablemente lo que atribueyen a la fuerte recesión económica, que ha generado la pérdida de todos los empleos y a los altos costos de los alimentos, comidas y servicios.

Explicaron los comerciantes, que la situación es tan desesperante para la familia latina, que muchas han tenido que optar por mudarse a otros Estados como Pensilvania o a vivir sus paises de origen, donde muchos tienen sus ahorros e inversiones.

Contrario a lo que sucede ahora, la ciudad de New York, luce apagada en su aparato productivo y económico; el turismo, las inversiones en la construcción de modernos complejos habitacionles y las recaudaciones fiscales, concentran la mayor dinámica de la economia local.

Las bodegas y las cadenas de supermercados propiedad de dominicanos, distribuidos en los cinco condados: Manhattan, Brooklyn, El Bronx, Queens y Staten Island, juegan un papel clave en la transformación económica de esta gran ciudad, con la generación de empleos.

 

 

 

 

 

 

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