En el 174 aniversario de nuestra Constitución Dominicana 1844-2018

El vicecónsul Héctor Luis Molina dice que el cierre de oficinas de la JCE en el exterior, viola el derecho constitucional de los dominicanos en ultramar.Por Héctor Luis Molina

Apropósito del 6 de noviembre y el 174 aniversario de la constitución dominicana, proclamada por los constituyentes en 1844 en San Cristóbal y donde surge nuestra nación, formalmente como un estado sujeto de derecho, jurídicamente hablando.

Los ideales que forjaron los jóvenes trinitario de 1838, que lanzaron el trabucazo simbólico en la puerta del Conde, se consolidaron con las victorias de las batallas del 19 y 30 de Marzo, en Azua y en el Cibao en contra del opresor e invasor Haitiano.

Las acciones y campañas militares victoriosas que llevaron a cabo nuestros jóvenes patriotas revolucionarios, conjuntamente con el nacimiento de esta primera constitución dominicana, vinieron a cristalizar y a completar la obra de nuestra independencia y el nacimiento de nuestra República.

Nuestra constitución, que a través del discurrir del tiempo y las diferentes gestiones de gobierno y de partidos político que han gobernado nuestro país a partir del 6 de Noviembre de 1844 hasta la fecha, ha sido reformada en 39 ocasiones. Todas las reformas en su generalidad han sido realizadas por los gobiernos de turno para reelegirse y en muchos de los casos por régimen despóticos de fuerza, que la han cambiado con el objetivo de perpetuarse en el poder.

Históricamente, las reformas constitucionales comenzaron en nuestro país, a partir de nuestra primera constitución, cuando el primer presidente de la Republica el General Pedro Santana, hizo reformarla para incluir el famoso artículo 210 que le permitió abrogarse poderes que inicialmente les fueron delegado para tomar todas las medidas necesarias para la defensa de la seguridad nacional del país en guerra, lo que el aprovecho y utilizo esos poderes para

aniquilar sus adversarios y ordeno el fusilamiento a jóvenes Trinitarios, a María Trinidad Sánchez, Francisco del Rosario Sánchez, los hermanos puellos y Mando al exilio a Juan Pablo Duarte.

Propicia es la ocasión para insertarnos en el debate, que esta sobre el tapete en la población dominicana en estos momentos con mira hacia el 2020. La cuestión que se plantea y se debate, es si se debiera reformar la constitución, para permitir y dar paso a una posible segunda reelección del presidente actual Danilo Medina, para que siga dirigiendo los destinos de nuestra nación.

Lo que está sobre el tapete y en discusión en el debate nacional, es que en la presente constitución hay un transitorio que impide solamente al Presidente Danilo Medina, optar de nuevo por reelegirse, no así a Hipólito Mejía y a Leonel Fernández que también están en la misma condición de reelegirse, lo que convierten esta constitución en violadora de algunos de sus propios derechos fundamentales.

Violando el derecho a la igualdad, y los artículos 23, 24 de la convención Americana de los derechos humanos, lo que enmarcan esta constitución, como una constitución discriminatoria, excluyente e injusta contra un ciudadano en particular.

Mi posición al respecto de este debate que parece interesante, es que soy de lo que pienso y al mismo tiempo me cuestiono, quien ha dicho que las leyes son estática y como todas las cosas están sometida a la ley de la dialéctica y de los constantes cambios que se dan en la naturaleza y en la sociedades, enmarcada en la lucha de lo nuevo y lo viejo y la ley de la negación de la negación.

Creo de manera personal que este impase sobre el articulo transitorio es un asunto que se puede resolver, si hay voluntad política y se ponen de acuerdo todas la clase política, quitándolo para que el presidente pueda de nuevo optar por reelegirse
Las leyes como los seres humanos nacen, con el tiempo y el uso, se vuelven obsoletas y hay que cambiarlas y actualizarlas para que respondan a nuevas realidades, a nuevos momentos y a nuevas circunstancias y desafíos que se presentan.

Nuestra constitución no se hizo para ser inamovible o estar estacionada y atomizada para siempre con los mismos principios, deberes y derechos fundamentales que les dieron origen.

Las sociedades, como el pensamiento y los tiempos evolucionan y al compás de ellos, también nuestras leyes, que como todas las cosas están insertadas dentro de la dinámica de cambio.

Por lo que creo, que no debemos caer en relajar este asunto de la reforma, pero si cambiarla, cuando los momentos y las circunstancias lo ameriten y cuando seas para el bien y el interés colectivo, que responda a necesidad nacional de la voluntad popular. .
Ni las reformas constitucionales, ni la reelección son malas en sí, todo depende de si se ponen de acuerdo, del interés, bajo que óptica y visión se realizan.

El autor es Licenciado en Derecho.
Reside en Montreal, Canadá

Deja un comentario