Por Nicolás Arroyo Ramos
MOCA.- El 7 de octubre de cada año los residentes en esta comunidad de vocación cristiana y profunda fe en Dios, rinden honor a Nuestra Señora del Rosario o Virgen del Rosario, una advocación de María venerada por la Iglesia católica, a la que consideran su madre espiritual y vinculada a la tradición religiosa de esta comunidad.
El doctor Julio Jaime Julia, escritor mocano, fallecido, recoge en su memorable obra: “Notas para la Historia de Moca” que la religión católica constituye un rasgo fundamental en la formación de los habitantes de la ciudad de Moca, indicándonos que los habitantes en este pueblo son muy dados a recurrir a su fe en Dios en los momentos de tristezas y dificultades.
Según el mismo autor, probablemente el amor y la tradición de fe por Nuestra Señora del Rosario en la ciudad de Moca estuvo su origen en la adoración que estableció en su casa una señora a la que llamaban Mariquita la Santominguera.
Al referirse a la vocación de los mocanos por Nuestra Señora del Rosario, el doctor José Abigail Cruz Infante, en su obra, titulada: “Fragancias del Recuerdo”, dice que la devoción y fe del pueblo de Moca a Nuestra Señora del Rosario constituye una convocatoria que vibra con un colorido inusitado y transforma la rutina diaria de las familias.
La gran pasión de los mocanos por la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, llevó a la población a iniciar el 28 de diciembre de 1895 la construcción del templo donde se rinde tributo a este templo, el cual constituye un monumento histórico y arquitectónico de la humanidad.
Origen de esta devoción a nivel mundial:
Nuestra Señora del Rosario o Virgen del Rosario es una advocación de María venerada por la Iglesia católica, que celebra el 7 de octubre la fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Santísimo Rosario.
Santo Domingo de Guzmán afirmó que la Virgen María se le apareció en 1208 en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, que le enseñó a rezarlo y que le dijo que lo predicara entre los hombres. Además, le ofreció diferentes promesas referidas al rosario.
El santo se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort antes de la Batalla de Muret, cuya victoria se atribuyó a la Virgen María. Por ello, Montfort erigió la primera capilla dedicada a esta advocación.
En el siglo XV, la devoción al rosario había decaído. Alano de Rupe declaró que la Virgen se le apareció y le pidió que la reviviera, que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por el rosario; le recordó además las promesas que siglos atrás había dado a Santo Domingo.
En el siglo XVI, San Pío V instauró su fecha el 7 de octubre, aniversario de la victoria en la Batalla de Lepanto, donde las fuerzas cristianas derrotaron a los turcos que invadían Europa (atribuida a la Virgen), denominándola Nuestra Señora de las Victorias; además, agregó a la letanía de la Virgen el título de Auxilio de los Cristianos. Su sucesor, Gregorio XIII, cambió el nombre de su festividad al de Nuestra Señora del Rosario.
A causa de la victoria en la batalla de Temesvár en 1716, atribuida por Clemente XIa la imagen, el papa ordenó que su fiesta se celebrase por la Iglesia universal. León XIII, cuya devoción por esta advocación hizo que fuera apodado el Papa del Rosario, escribió unas encíclicas referentes al rosario, consagró el mes de octubre al rosario e incluyó el título de Reina de Santísimo Rosario en la letanía de la Virgen.
Como advocaciones, tanto la Virgen de Lourdes en su aparición de 1858 como la de Fátima en 1917 pidieron a sus videntes que rezasen el rosario. Gran parte de los papas del siglo XX fueron muy devotos de esta advocación, y Juan Pablo II manifestó en1978 que el rosario era su oración preferida.3 Ella es patrona de las batallas, así como de multitud de ciudades y localidades repartidas por todo el mundo.