
Por Luis Ramón López
MOCA.- Se aproxima las fiestas de la Navidad, ocasión que el mundo cristiano celebra el nacimiento del Niño Dios y con ellas en los dominicanos renace la esperanza de disfrutar en familiar y amigos tan recordada fecha.
Los mocanos, que por tradición celebran con alegría la llegada de esta temporada na
videña para compartir e intercambiar regalos, para muchos ha ido perdiendo su escencia y valores.
Recordar un villancico navideño, o un merengue tradicional amenizado por Félix del Rosario, Jhonny Ventura, El Conjunto Quisqueya, Milly, Fernandito Villalona y de los puertorriqueño Felipe Rodríguez y José Feliciano, nos traen nostalgias y recuerdos de nuestros pasado y seres queridos.
Los tiempos han cambiados. Esas viejas tradiciones que nos inculcaron nuestros abuelos y padres del Niño Jesús, los Santos Reyes, la Vieja Belen, fueron tradiciones y creencias que llenaron de alegria toda una época, que poco a poco han ido siendo sepultadas por nuevas corrientes y pensamientos.
En la mesa dominicana para la fecha del 24 de diciembre de cada año, en pocas casas falta la manzana, uva, vino moscatel Caballo Blanco , ponche Crema de Oro, las avellanas, los confites, el logrio, moro de guandul o habichuelas negras y el tradicional lechón asado, pavo, pollo y pastes en hojas.
De esas viejas tradiciones pocas quedan en la memoria de muchos de los jóvenes y adultos de las últimas generaciones, en las que se compartía en familia con algunos invitados.
En la radio, la televisión y las calles se sentía desde los primeros días de octubre ese fervor de alegria y sonrisas, seguido con el olor de las manzanas y las uvas en los tarantines de ventas y el fogoneo de los programas de música navideña, que eran un toque de queda total en la población día y noche.
Moca, siempre se caraterizó al igual que en otras ciudades, en mantener esas viejas tradiciones en los alrededores del viejo mercado y algunas calles transitables de la ciudad. Al mercado era frecuente la visita de niños, adolescentes y adultos que como paseo salian a ver los juegos y jueguetes que se exhibian en las vitrinas de las tiendas, que eran adornadas para la época.
A medida que se acercaba la fecha del 24, día de la Navidad, aumentaba el volumen de gente que acudian en horas noctunas a observar las vitrinas para visualizar los jueguetes, adornos , vestuarios, zapatos y lencerias, que como un sueño comprarían para dicha época y entregar a familiares y amigos.
La misa del gallo, bella tradición religiosa y alabanza al Niños Dios, que nació en Belén, donde el sacerificio de muchos era notable, cuando se desprendían de los muchos o poco para compartirlos con los más necesitado, en los hospitales, asilo de ancianos, hogares de niños húerfanos y personas desamparadas. Ya no es la misma.
Los famosos aguinaldos navideños y angelitos, también tradiciones que han pasado al ábul del recuerdo para dar paso a nuevas corrientes que han olvidando ese pasado.
Fueron tiempos de paz, amor, confraternidad, entrega y recogimiento en todo el núcleo familiar, en el que se compartía con amigos sinceros y relacionados en verdadera armonia.