
Por Luis Ramón López
SANTO DOMINGO.-Al general Nelsón Ramón Peguero Paredes, es un asombro para muchos nacionales y turistas extranjeros ver este tipo de museo, que parece para la institución policial que usted expresamente dirige un cuartel o un recinto.
Esto es una verdadera verguenza que en pleno siglo XXI, en la era de la tecnologia y la globalización se presencie tan deprimente escena de una institución llamada a ejercer un ejercicio de vigilancia y control del orden público, en mejores condiciones, que pueda merecer el respeto de la población.
Por el contrario, ver esta descorazonada estampa criolla, llama la atención de que estamos viviendo en otra era, menos la actual. No se justifica que este y otros destacamentos policiales como el de Martín Garcia, en Guayubín, el de Villa Trina, Moca y en otras comunidades remotas del país, no reunan las más mínimas condiciones ni para salvaguardar la propia seguirdad de los agentes de puestos, menos para ofrecerla a la población y comunidades.
General Nelson Ramón Peguero Paredes, en su gestión en la que usted aspira, hacer lo que nunca se ha hecho en la Policia, tome como prioridad enaltecer el valor, la integridad y disciplina de ese cuerpo policial, que cada día pierde su mistica y razón de ser. Haga una gentrificación urgente en las filas de ese cuerpo policial, que vaya acorde con la realidad que vive la República Dominicana, no puede seguir resagada y resistirse a los cambios. No lo permita.
Peguero Paredes, observe esta realidad: «Cuando una persona comete una acción contra la ley, en la comunidad de Martin García, Montecristi, hay que amarrarla en verjas de casas, como un animal, porque el cuartel es de madera, no tienen cárcel, carece de agua potable, sanitario, transporte y está a punto de desplomarse por el deterioro que presentan».