Durante una labor coordinada entre la Procuraduría Especializada Antilavado de Activos, el Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), y la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto (J-2), del Ministerio de Defensa, las autoridades desmantelaron una estructura transnacional de lavado de activos proveniente del narcotráfico, cuyas operaciones eran dirigidas desde Colombia y llevadas a cabo en territorio de República Dominicana.
La red la encabezaba un ciudadano colombiano que organizaba el envió de mercancías y dinero en efectivo desde Haití hacia la República Dominicana por diferentes puntos de la frontera mediante vehículos con compartimientos secretos (caletas hidráulicas).













