Alegan Ley 241 de tránsito en RD es obsoleta y arbitraria; donde agraviados son culpables

¿Qué son las normas de tránsito?

Por Luis Ramón López

SANTO DOMINGO.- La Ley 241 del 28 de diciembre de 1968, sobre Tránsito de  Vehículos de Motor en la República Dominicana, se considera obsoleta y en muchos de los casos arbitraria en su aplicación con las personas afectadas y no con el causante de los daños.

Muchos ciudadanos en los tribunales de la República, en audiencia son las victimas que tienen que pagar los daños y las demandas civiles, sin ser el responsable del accidente.

Casi cuenta años va a cumplir este instrumento legal, que no protege en lo absoluto a los conductores afectados en caso de un accidente por la imprudencia de motoristas, específicamente y otros conductores que a veces intencionalmente provocan colisiones en busca de dinero.

En este caso, alegan afectados propietarios de vehículos que teniendo en orden su documentación, tienen que negociar o pagar cantidades de dinero, sin tener la culpa del accidente.

Sólo en la República Dominicana, se ve en su aplicación que el afectado donde su vehículo sufrió daños considerables al ser impactado por otro o en su lugar por los imprudentes y temerarios motoristas, tienen que cubrir gastos médicos del que provocó el accidente.

Esto, según comentarios de los perjudicados se ha traducido en un negocio, en el sentido de que el afectado si tiene una posición económica estable, la justicia y el agresor se avalanchan en su contra, sin ser el responsble del hecho, con una demanda civil.

Es decir, que aquella personas de trabajo que en las calles hay que cuidarse porque en su contra la justicia de la Ley 241 y sus modificaciones, son atentatorias contra la seguridad jurídica de los conductores que cumplen con la ley de tránsito en el país.

«Es un negocio estrellarse contra un buen vehículo para conseguir dinero». Esa es la preciación popular que se tiene, lo cual se esta conviertiendo en en una cultura de robos y saqueos, donde se violentan las normas, reglas y leyes de tránsito, como comerse un guineo.

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