
Por Pedro Nolberto García
Este es un país que tiene memoria de gato, dicho de esta manera, porque el gato es el único animal que baja la cabeza y cierra los ojos cuando se le está echando los alimentos, esto lo hace para no ver quién es el que le está dando de comer.
El gato es un animalito traidor y mal agradecido, de una memoria fatal, olvida rápidamente el que alguien le ha hecho, no agradece nada, es traidor, pues en el menor descuido, fácilmente muerde la mano de la persona que lo alimenta. Tiene por costumbre de ausentarse por un período de tiempo de la casa en donde los alimentan; y si algún día regresa, lo hace con fines vengativos, viene dispuesto a desgañotar a quien lo alimentaba, sigilosamente se acerca, se sube en lo alto de la casa, asecha, de reperente, en el menor descuido brinca sobre la persona que tantos favores le hizo, y zaaaa! lo muerde en el mismo cuello, buscando la vena yugular, degollando a su victima
Asimismo es el pueblo dominicano, sufre de morder la mano que lo rescataron del hoyo, de la ignominia. Me refiero al caso descarado, descabellado, sin precedente, macabro, traicionero, sin escrúpulo, asqueroso, diabólico, entre otros epítetos malignos, que contra el ex presidente de la República, doctor Leonel Fernández Reyna, se está llevando a cabo.
Al pueblo se le ha olvidado que el doctor Leonel Fernández Reyna, es un hombre admirable, educado, nacionalista, democrático, dignificante y excelente estadista, pues, cuando le tocó gobernar a este «memoria de gato» por segunda vez, encontró un desastre que el gobierno pasado había dejado, un desastre tan grande, que no se sabía por dónde comenzar para enderezar lo torcido que había heredado: Bancos quebrados, empresas quebradas, deudas injustificadas, un pueblo incorforme que estaba como una bomba sin el seguro, lista para explotar y destrui, como un camión gigante sin frenos frente a un abismo y acelerado hasta el fondo.
El país a punto de estallar en una poblada, o guerra civil, cuando apareció el «mecenas» Leonel Fernández, hombre astuto, hábil, letrado, sabio e inteligente. Se hizo cargo de la situación, encontrando un peso carcomido por el dólar al 59.00 por 1.00, pobreza total, especuladores acabando las amas de casas, el narcotráfico arropando todo el territorio y como si fuera poco, un país sin una capital que lo identificara a nivel mundial.
Bajo esas condiciones estaba el país, hecho un desastre, Leonel, al que se le puede llamar el gran conciliador y constructor, tomó el toro por los cuernos. La primera medida que abrazó fue la debajar el dólar de un 59 por uno a 30 por uno, acto seguido se hizo responsable de comenzar a pagar las deudas, desmembró en gran parte el narcotráfico, ayudó a extraditar a los que hoy lo atacan, construyó carreteras, puentes, elevados y el gran metro de Santo Domingo, un hecho que nadie de los detractores que hoy lo acusan se han atrevido a hacer.
Hoy, Santo Domingo, capital de la República Dominicana, puede darse el lujo de competir con capitales como la de Japón, en otras palabras, es un Nueva York «chiquito», tal y como lo prometiera Leonel Fernández Reyna.
La gente critica a este insigne personaje, cuando debería estar agradecida de un hombre que fue capaz de significar la educación, eficientizar la salud, institucionalizar el Estado; por ejemplo, antes para obtener un pasaporte había que levantarse a las tres de la madrugada, buscar un buscón o tributario, sobornar a la autoridad en cuestión, lo mismo sucedía para sacar la licencia de conducir, entre otras acciones, pero gracias a Dios y Leonel, hoy gozamos de una patria, que aunque existen algunos vicios y corrupciones, no hay que luchar tanto para obtener un documento legal.
Creo que un ex presidente como Leonel Fernández Reyna, merece respeto, admiración, consideración y todas las buenas acciones que sean válidas y buenas, ya que es el verdadero paladín de la democracia y el progreso de la República Dominicana. Que viva el DOCTOR LEONEL FERNANDEZ REYNA y que mueran los traidores memoria de gatos.
Que quede bien claro, quien suscribe, nunca ha recibido ninguna ayuda del PLD, ni mucho menos de Leonel Fernández Reyna, pero sí sabe valorar las buenas acciones que han ayudado al desarrollo y al progreso de nuestro país. Soy amigo del progreso, los buenos hechos y buenas acciones.